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BLANCO Y NEGRO ¿Pchs? hay de todo. -P o r supuesto, pero yo hablo en tisis general. ¡Qué! ¿Qué dice usted... de política? -Vamos tirando, hombre, vamos tirando; pero esto no puede durarjy si en las próximas: elecciones no sacan ustedes diputados de verdadero arraigo horabres inminentes. -lío lo dirá por el nuestro, que á su vastísimo talento reúne una hermosa palabra que le hace tan notable tribuno como respetable hombre público. -Mucho, mucho; pero hasta cunero es en este distrito. -Hasta cierto punto porque su señora nació en este pueblo. -Pero su señora no es. la. tri bnna, ni la mvje rpública. Señor D. Severo! ¡No diga usted ciertas cosas! Las digo porque las sé. Esa señora. naoió aquí, por casualidad, porque su madre, que era la segunda Cava... ¡Don Severo, por Dios! -Como que su marido, el general Sancho, estaba en Sevilla dé Segundo Cabo, y la trajo á Marmolejo porque él padecía es ecí ¡Si lo sabré yol- -Vamos, Sr. D. Severo; ya voy comprendiendo que usted está resentido con estos electores. -j Yo resentido? En mi vida me he picado con nadie. Tengo hvLNi enoarruíeión. ¡Resentido! ¡qué disparate! E l d i a q u e á mí se me antoje ser diputado, con la fortuna que tengo y que 509 me. gasto, bástalas ratas irári- á omitir su voto en mi favor. Por supuesto que el favor se, lo. ha; ré yo á ellos, pagándoles la cuota de contri bución, amén de convidarlos á beber sampán como agua, despn és que se hayan sastifecho cóiáionáo toda, cíase á. o Ji mtbres ¡frios, -SÍ señor, y no me olvidaré de los pobres, que ta. mbién, gusto de ofrecer rarabalo á la caridad, ya ve usted si pienso en todo. ¡Como que siempre estoy tomando Apuntes- pornográjicos 0i lo que pueda tronar. r- -Pues á mi se riie figura que usted acaricia la ideado ser diputado, y lealmenté debo decirle ¿Que no me votarán? Hombre, no sea usted inocente; me votarán á mi, ó á mis millones. ¡Ojalá tuviera yo tan segura la elección á que aspiro, ahora que hay nha vacante! -Pero ¿no aspira usted á ser diputado á Cortes? ¡Cál no, señor; lo que yo pretendo es ser académico de la Lengua. ¡Tableauül ALDH. RA, LA V U E L T A DEL H I J O P R Ó D I G O POR CILLA ur ft, V ¿Ín, ...Y dijo el hijo: Padre mió, he pecado contra el partido y contra vos; no soy digno de ser llamado, pero si elegido- Y el padre dijo á sus servidores: Traed inmediatamente la primera casaca que usó, y vestidlo con ella, entregaále la cartera de Fabié, que le Vt ndrá como anillo al dedo, y poned á sus pies la disciplina del partido. Y traed el ministro más gordo y sacriflcadle. Y ¿ornamos todos del presupuesto y entreguémonos á la alegría del festin. DPorque mi hijo que aquí está, estaba tnfermo según Silvela, y ha sanado. i! staba perdido, y ha sido encontrado.