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y UNA IDEA SALVADORA Era de noche, y s embargo el trueno Rugía con furor allá en la inmensa Llanura de alta mar, donde ocurría La que á contaros voy feroz tragedla. E l viento, los relámpagos y el agua, De modo que el pensarlo sólo aterra, Cruzaban el espacio y horrorosa Hacían é imponente la tormenta. ¡Y encontrarme. Dios mío, la tal noche, Bn que todo era horror, furia y tinieblas, Metido en un bajel, con mis tres hijos. Mi mujer, dos cuñadas y mi suegra! ¡Qué modo de rugir tenia el trueno! ¡Qué modo de silbar entre las vergas E l viento! ¡Qué llover! El mar bramaba Y las olas barrían la cubierta. Ante el peligro, el capitán del buque, Infundiendo valor co ¿su presencia, Volaba á todas partes, prodigando Esperanza y consuelo; mas tal era El pánico y terror, que ya imposible Se hacia el consolarnos con promesas, Mirando cada cual, de espanto lleno. Bajo sus mismos pies la tumba abierta. De pronto el capitán, desesperado Viendo hundirse el vapor, gritó con fuerza: ¡Al agua bultos! é intantáneamente, Emprendiendo febriles la faena, arrojamos al mar cuanto á la mano Se nos vino que algún peso tuviera, i Allá fueron á hundirse entre las olas Encrespadas, terribles y revueltas, ome 3 tibles, carbón, cuerdas, y anclas, Y baúles, y mundos y maletas. Pero era poco, y el terror crecía Al ver que del vapor la mole inmensa Hundíase en el mar. Entonces, viendo Cernerse horrible sobre mi cabeza La muerte pavorosa, tu ve una Fehz, extraña y salvadora idea Que en aquellos instantes de peligro Sugirióme tal vez la Providencia. Cogí á. mi suegra, me la echéá los hombros, Y subiendo veloz sobre cubierta, Arrójela en el mar, y el barco entonces, AUgerado de la carga aquella, Pu (3.o libre flotar... ly nos salvamos! La pobreoita ouán pesada era! JULIO E O M E E O GAEMENDIA.