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TEATRO ESPAÑOL MAR Y CIELO drama trágico en tres actos, estrenado la noche del 20 de oviembre, escrito en catalán por D. ÁngelGuimerá y traducido al castellano por D, Enrique Gaspar S a i d capitán de una galera de piratas argelinos, es un cascarrabias, altivo y déspota, que ha jurado odio eterno á los cristianos y vengar en ellos las ofensas que infirieron á sus padres. Acaba de echar á pique un barco español y de apresar á sus tripulantes y pasajeros. Entre éstos, y por razón de dirigirse á un convento, donde había de tomar el velo, está B l a n c a que sólo vive para consagrarse á Dios por consejo de su padre, D Carlos, cristiano á macha martillo, muy soberbio y enemigo irreconciliable de los infieles. También F e r r á n capitán del barco abordado, y primo de Blanca, sufre encadenado, con otros muchos marineros, las consecuencias del cautiverio. Tripulan la galera pirata gentes de todas castas y condiciones, entre las que se distinguen J u a n viejo renegado y contramaestre del barco; el teniente ó segundo, que es mala persona, pero muy mala, y H a s s e n criado fiel y sumiso de Said. Éstos son los principales personajes con quienes nos hemos de entender hasta el final de la tragedia. El barco pirata se dirige á Argel, donde han de ser vendidos los prisioneros. Said quiere arrancar á Ferrán, antes de deshacerse de él, las órdenes que había recibido y cuál era su rumbo antes de ser apresado. Ferrán se niega á hablar, y D. Carlos, aprovechando el momento, descaiga, en forma de caKficativos poco agradables, su ira insaciable á los hijos del Profeta. Said, que, como saben ustedes, es un cascarrabias, se irrita y apostrofa también á i o s c r i s t i a n o s contando cómo éstos dieron muerte á su padre y cómo más tarde se cebaron en el cadáver de su madre, también cristiana, que al morir le pedía venganza, venganza eterna. J l relato de estas desdichas logra interesar y conmover á Blanca hasta arrancarla lágrimas, que caen en el corazón de Said, que no creía posible el llanto en una mujer tan enérgica y tan digna en la desgracia. Y se acuesta pensando en aquel llanto, que bien pudiera ser por él. Blanca sabe el porvenir horrible que en Argel le espera. Sabe que allí será vendida al primero que quiera aumentar su serrallo. La que prometió ser esposa del Señor iba á serlo de su enemigo. Su padre le había dicho una y mil veces que antes que manchar su cuerpo era preferible la muerte. Era preciso salvarse y salvar á los suyos. ¿Cómo? Matando á Said. TT dicho y liecho. Es decir, hecho no, porque el capitán anduvo listo y evitó el golpe, y como aquel de la bofetada, se extrañó mucho de los intentos de la cristiana. Y en medio de su extrañeza, saca á relucir su mal genio diciéndola una porción de cosas que á la muchacha hacen poca gracia, tan poca que se desmaya en brazos de Said, quien, en un cambio brusco, muy natural en él, convierte su cólera en dulzura, exclamando: ¡Pobre chica...