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L Pero Ton que sentía Desdén, repugnancia y susto. Metió el rabo entre las piernas Para esquivar el saludo. Y el grande estirando el cuello, Y el pequeño huyendo el bulto. Dieron tres ó cuatro vueltas, Formando gracioso grupo. -No presumas, aristócrata- -Dijo. parándose Chucho, Y enseñando unos colmillos Blancos, enormes y agudos. -No presumas, que si estamos Yo derrotado, y tú pulcro; Yo hambriento, y tú satisfecho; Tú vestido, y yo desnudo; Si vives tú en un palacio, Y yo no tengo refugio; Si hallas tú mimos y halagos Y, yo hallo golpes é insultos; tú duermes en cojines, t uii comodidad y lujo, Y yo sobre el duro suelo Para dormir me acurruco, No es porque yo valga poco Ni porque tú valgas mucho. Es porque asi han sido siempre Las injusticias del mundo. Más no pienses que te envidio Ni que por despecho gruño. Ni pienses que cambiarla Yo mi estado por el tuyo, I Eres útil 1 Para nada. ¿Haces algún bien. Ninguno. ¿Nada ambicionas? Lo niego. Eres dichoso? Lo dudo. En una palabra, somos, Para fijar bien los puntos: Tú, el cortesano canino; Yo, el trabajador perruno. En la ciudad y en el campo Son mis servicios seguros, Ahuyento lobos y zorras, Y á los ladrones asusto. Por cumplir con mi deber Golpes y molestias sufro, Y con riesgo de mi vida He salvado la de muchos. ¿Por qué se apartan de mi Cuando yo trabajo busco? ¿Por qué me ponen cadenas Si logro servir á alguno? ¿Por qué nadie me acaricia? I Por qué á todos les repugno? ¿Por qué tan sólo por miedo Me arrojan algún mendrugo? ¿Por qué si me acerco á un niño. Si no hice mal á ninguno, Se asustan y me amenazan, Y dicen ¡Arre allá, Chucho! ¿Por qué, en cambio, á ti te buscan Y te cogen sin escrúpulos Y te dan leche y bizcochos Y hasta besos ¡que es lo último? Tomi, que estaba asombrado. Escuchando aquel discurso, Levantóse dignamente No bien el otro hizo punto. Y le contestó: Insensato 1 Si ahora aquí se acerca alguno, Y tú, por fiero, le espaiitas Y yo, por manso, le gusto; Si tú le enseñas los dientes Y eres repugnante y rndoj Y yo le lamo las manos Y soy cariñoso y pulcrp, ¿Qué extraño es que me acaricie, Aunque mi servició es nulo? ¿Qué extraño es que te rechace, Aunque le sirvas de mucho? Calló Towy. Confundido Bajó la cabeza Chucho, Y se alejó repitiendo Con sentimiento profundo: -Dice bien: lamer las manos Ha sido y será recurso, Mejor que enseñar los dientes. Para medrar en el mundo. F E L I P E PÉREZ Y GONZÁLEZ. Tú eres esclavo y yo libre, Tú has de sufrir los absurdos Caprichos de tu señora, Y yo soy mi señor único. Tu ladrido causa risa. Mi ladrido causa susto; Yo, enfadado, soy terrible: Tú, incomodado, eres bufo. Tú eres chiquitín y enteco, Yo soy grande y soy robusto; Tú eres fino, pero inútil, Yo soy útil, aunque brusco. PERRERÍAS u n a tarde se enoontraron, Llevando contrarío rumbo, Un gozquecillo faldero Y un perrazo vagabundo. Desorientado y perdido Buscaba á su dueSa el uno, Yendo de un lado á, otro lado, Ya jadeante y convulso; El otro, hambriento, buscaba, Yendo de un punto á otro punto. Basuras donde hallar huesos Ó, piltrafas ó mendíugos. El uno, era chico y débil, Elotro, grande y forzudo; Aquél, limjpio y perfumado, Éste, desgreñadlo y sucio. Llamábase el chico Tony, Llamábase el grande Chucho, Porque era inglés el primero Y era español el segundo. Sobre el lomo del perrillo La dueña amorosa puso Uña rdanta con su cifra Y su corona y su escudo. Sobre el del otro asomaban, En larga linea dejpuntos, Los huesos del espinazo Como dientes de un. serrucho, Al hallarse frente á frente Los dos perros, casi juntos, Entrambos se detuvieron Por un natural impulso. Dio el grande un gruñido sordo. Dio el chico un ladrido agudo, Y recelosos, mirándose, Estuvieron un minuto. Por fin, Chucho adelantóse, Y sin andar con repulgos. Quiso saludar al otro, Sfgán entre ellos es uso. v -s m: