Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
TEATRO DE LAR A EL OSO MUERTO C M DA EN D S ACTOS, D MICÜEl R M S CARRife Y WAL AZA, ESTRENADA lA N C E DEL H DEL CORRIENTE O EI O E A O OH B u e n o es que p a r a empezar eonozoan ustedes los personajes de esta obra. Tengo el gusto d e p r e s e n t a r l e s á i l a n n e l cazador empedernido, y su mujer, l l a d a l e n a joven, g u a p a y mujc. amante de su esposo L a d o n c e l l a que a c a b a d e e n t r a r á s o r r i r en l a casa, b u e n a persona, capaz de todo á cambio de unas monedas. El c a s e r o y su digna consorte, asiduos contertulios de los primeros. F l o r o joven guatemalteco, uapo él y necio él, que se dedica á h a c r el amor ¿Magdalena. Y los s e ñ o r e s d e R o d r í g n e r honrados tenderos de TrujiUo, que han traspasado la tienda para trasladarse á Milán á fin de que su bija estudie el bell canto, para el que muestra aptitudes asombrosas. Y ahora que ya conocen usteies el personal, vamos al desarrollo de la broma. Magdalena vuelve de la calle indignada. F l o r o el necio americano, la persigue sin descanso; ha llegado su atrevimiento á escribirla pidiéndole un cita. Como para desaho- aree- cuenta ésta á su íntima la casera cuanto le ocurre. La casera, que es muy bromista, idea la manera fle escarmentar al Tenorio ultramarino, y al efecto hace la señal convenida, y fingiéndose criada, recibe al am -ioano cuando Magdalena se ha retirado á descansar un momento. La casera pone al joven en antecedentes; Magdalena es muy capaz de corresponder á su pasión, pero hay que andar con precaución, porque el marido es muy bruto y tira las armas como nadie. Precisamente llcgra en aquel momento- -dice la casera, para asustar al pollo y lo encierra en el ropero. Pero lo que ella no había, previsto es que, en efecto, llega el marido de Magdalena y también el suyo, aburridos y hartos, éste lUtimo de Correr trochas y veredas sm cobrar una pieza. Y para que la evasión del oso sea más difícil, l l e g a n también losiseñores de Kodriirnez, los de Trujillo. Vienen á despedirse. Por cierto que sienten mucho haberse deshecho de una magnifica escopeta. -Para escopeta, ésta- -dice Manuel, mostrando una de nuevo sistema. -Vea usted, vea qué precisión, qué ¡pum! -sale el tiro, que va á dar precisamente en el ropero donde estaba el guatemalteco. ¡1.0 lia matado! -exclama la casera, y c a e desmayada, y con el desmayo tennina el primer acto El desmayo de la casera era todo un señor desmayo, porque cuando empieza el seguiído acto aun continúa en el mismo estado. Por fin vuelve en sí. Los señores de Rodríguez tienen grande empeño en que aquellos amigos admiren las asombrosas facultades de su hija. Precisamente en la sala hay piano y allá se dirigen todp. s, excepto la casera, que se queda con un pretexto y con el propósito de dar suelta al o s o cosa que ha de presentar dificultades para que no se acabe la comedia tan pronto. En efecto, la chica de los de Eodríguez iio qúiéré cantar sin que esté delante la casera, y ésta se ve obligada á delegar su cometido eu la nueva criada, que inmediatamente cumple elencárgo. resultando que Floro y ella son antiguos amigos. Creen oir pasos, y el americano tiene que ocultarse nuevatuentej pero esta vez en otra habitación. Allí conviene con la criada una farsa; la de hacerse el muerto, y tal pensaste, tal hiciste; la casera sabV pVr boca de la criada que al ir á, sacar del ropero al guatemalteco lo ha encontrado rígido, muerto. Y nuevo desmayo de la casera, que aquel día éstatíá para ello. Lá familia se alarma, los señores de Rodríguez se despiden y la casera confiesa á su marido, anegada en llanto, las enormes consecuencias de su broma. No es el casero muy avezado á esta clase de aventuras; pero como la situación es eminentemente crítica, hace un esfuerzo y concibe un plani es decir, varios planes, pero principalmente uno, que es el que pone en práctica. Hace que todos se acuesten, incluso él marido de Magdalena, y una vez solos e s t a el c a s e r o y s u m u j e r intenta alirir erropero, sacar él cadáver y depositarlo en el arroyo. Este plan es también desechado ante el temor de que la criada, que se ha despeíKdo (con quinientas pesetas, del pobre Florq Jos haya delata, dQ á las autoridades. Lo mejor es adelantarse y escribir una carta al juez de guardia diciéndole que estando de visita en la casa un joven desCQUOcido, se puso malo y murió, y que venga cuando guste á recoger el cadáver. Los sucesos vienen á hacer innecesaria esta carta: el sereno, seguido de dos guardias de seguridad, se presenta en la casa. Traen casi ninerto, pero no del todo, al joven guatemalteco que, harto de estar encerrado, intentó descolgarse por el balcón. Y así terminó la última broma do la casera y la última aventura del Tenorio americano, que casi siempre conolufa así, si no peor. ÁNGEL P O N S