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472 BLANCO Y NEGEO -Adelante. ¡Qué faclia! -Por Dios, salgan ustedes pronto, señoras, que no saben ustedes lo desagradable que es el morir carbonizados. ¡Ay, caballero, qué susto tan horrible! Anda hija, coge las cucharas, las cucharillas y el cucharón y bájate á la calle inmediatamente. -Pero mamá, ¿voy á salir con estos pelos? Voy á peinarme un poco. ¡Es claro! Debes ponerte unas flores en la cabeza. ¡Vecinas, á la calle! ¿Y se nos va á quemar todo, señor de Cañizo? ¡Ay, qué lástima! Que saquen el piano de cola entre la Pascasia y la doncella. ¡Hija, ni que fueran hérculas -Pero, Lolita, ¿á dónde va usted ahora con la pelleja de la cama? ¡Como dicen que lo primero es salvar la pelleja! -Deje usted eso, y toque soleta. ¡Ay, amigo mío! ¿querrá usted creer que con el aturdimiento no recuerdo cuál es el santo abogado de los incendios, y estoy rezando maquinalmente á Santa Polonia como si me dolieran las muelas? -Señora, rece usted á San Lorenzo, por si acaso; pero después, porque ahora hay prisa. -Vamos, mamá. En estos casos hay que tener mucho espíritu. ¿Espíritu? ¡Dios mío! ¿Una materia inflamable? Todo menos eso. -Vamonos ya, que el humo nos ahoga. -Pero, señora, ¿usted sabe cómo va calzada? Mire usted que lleva un pie metido en una zapatilla y otro en una caja de sobres- -Tiene usted razón. Lo primero que pierde uno es la serenidad. -Sí, señora. Y lo segundo, las zapatillas. Desde una ventana del sotabanco. ¿Que hay? ¿Se lia sofocado el incendio? -Hasta ahora sólo se ha sofocado la señora del principal. -Pues diga usted á las llamas que hagan el favor de subir hasta aquí, á ver si concluyen 3 una vez con las chinches de mi cuarto. ¡Vaya usted al demonio! En el cuarto segundo. -Tihn, tilín. ¿Quién es? -El doctor Sánchez, comadrón especialista. ¡Jesús, María y José! ¿Á quién hay que asistir? Me han dicho que venga al cuarto segundo ¿Es acaso la señora de usted quien me necesita? -Señor mío, usted está loco. Largo de aquí, ó le arrojo á usted al fuego- -Usted, dispense; pero me pagará caro el bromazo. ¡Vaya usted á operar al demonio! E n el portal. 1 W ¡Basta! ¡Ya está dominado! ¡Vecinos, ya no hay nada! ISo ha sido más que un descuido- -lío ha pasado de la pastelería. ¿Habrá sido alguna chispa? -Sí, alguna chispa del pastelero, que las coge buenas y luego no sabe lo quese hace. Ea, cada mochuelo á su olivo.