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BLANCO Y NEGRO 469 El era Por supuesto que si Dios oye mis deseos no será feliz Por ahí le suelo ver en coche Me lo he encontrado mil veces y aunque han pasado algunos meses, siempre conserva para mi el mismo atractivo que en los felices tiempos en que me acompañaba al obrador- -Pero, ¿todavía lloras? ¿Hasta cuando te va á durar esa murria? ¡Qué inocente eres, hija! Nosotras estamos condenadas á morirnos con la aguja en la mano ¿Tú crees que hay ningún hombre que cuando entra en amores con una de nosotras busque algo más qwe un entretenimiento pasajero? El corazón se guarda para la que será luego la esposa A la pobre oficiala se la olvida. Bs claro Los infames saben hablarnos al alma, nos la despiertan, aprovechan nuestro amanecer, y cuando abrimos los brazos á la dicha como unas bobas, la dicha se nos va ¿Tú crees que tu Enrique es el único pillo de este mundo? ¡Si fueras de guardilla en guardilla y de taller en taller, cuántas lágrimas ignoradas recogerías! ¡Raro es el sotabanco ó el obrador por donde no ha pasado un Enrique. Mira Seca los ojos y ríete Por lo pronto esta noche te vienes conmigo al baile. ¿Al baile? ¿Y á qué? -Á divertirte- ¡Á divertirme! La felicidad se ha concluido para mi, ¡Qué tonta eres! -Además, siempre he aborrecido los bailes. -Y yo también- -Entonces, ¿á qué vas á ellos? -Á lo que tú debes ir ¡á olvidar! ALFONSO (Ilustraciones de Huertas) PÉREZ NIEVA. ACTUALIDADES, POR CILLA -Pecador, ego te absolvo, y pelillos á la mar; Qae de loa arrex entldo 8 Es el reino de Uitramar. -Adiós, señor don Antonio. -Adiós, señor don Francisco: Procure usted aliviarse De sn sentido iurídico. -No te muestres pesaroso Ni aumentes tanto la gasa: Vete por donde viniste, Y que te consuele Isasar