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468 BLANCO Y NEGRO Ya está en la esquina la florista de todos los años, donde Enrique me compraba el ramito de pensamientos Ese tío suyo que j a se habrá muerto ha venido á nublar nuestra felicidad ¡Pero cómo iba á dejar de acudir al llamamiento! Al fin es su sobrino ¡Qué ganas tengo de volver á verle! Las calles, los paseos, todo se me figura tan triste sin él Cuando salgo del taller j no le distingo aguardándome, me entra una pena ¡Aquellos domingos en que nos íbamos por la mañana al Retiro y por la tarde al teatro! ¡Dios mío! ¿Qué extraño es que le adore? Yo soy sola en el mundo, y él es la única persona que me quiere Y vaya si me quiere ¡IMe idolatra! Mas ¿Por qué no escribirá? ¡Ah, no, no dudo de su cariño! Él no es capaz de engañarme... ¡Déjeme usted en paz, so tipo! ¡Valiente mocoso! ¡Debiera hallarse mamando! IL ¡Hola! Esos carruajes que se paran en la puerta de San Luis huelen á boda, y á boda aristocrática ¡Eche usted lujo! Apostaría á que Besangon no deja salir de su casa un vestido por el estilo en menos de seis mil reales! Vaya, voy á ver los novios, por más que va anocheciendo y con este trajín de gente de la calle, cualquiera los distingue Un coronel de húsares Los caballeros visten de frac Se conoce que es gente gorda ¡Qué demonio! Si se arremolinan así los convidados, nos quedamos á obscuras ¡Ah! Aquella que se baja ahora del coche debo de ser la novia Es rubia y tiene muy bonita figura ¡Buen trajo lleva! Ese señor viejo que la da el brazo será su padre Pero ¿y el novio? Allí está Aquel que se acerca á ellos ¡Buen mozo parece! Ahora se ladea; la luz del farol le da en la cara ¡Virgen Santa! ¡Madre de mi vida! ¡Enrique! ¡Es Enrique! ¡Mi novio! ¡Dios mío, yo me vuelvo loca! ¡Es imposible! Alguna semejanza ¡No, no! Su estatura, su aire Mas Enrique no se halla en Madrid, ni 63 rico ¡Virgen mía de mi alma, ilumíname! ¡No me abandones! No es posible tan horrible traición ¡Sería infame! ¡Es preciso que jo asista al acto! ¡Se casan en esa capilla reservada! ¡Es la costumbre! Aquí viene nn monaguillo. Dime, niño ¿quiénes son los novios? ¡Ah! ¡Ya! ¡La hija del Conde del Monte! ¡Bueno! ¿Y él? ¿Don Enriqíie Lo pez? ¿Don Enrique López has di cho? ¡Mentira! ¡Sería una cana- í liada espantosa! ¡Dejadme! No, si no vo á colocarme en primera fila; si es que esa boda... ¡Dios mío! ¡Yo no sé lo que me pasa Se me doblan las piernas Las luces del altar bailan ¡Me ahogo! IIL- ¿Y qué? ¿Creerían que estabas borracha? -Yo no sé lo que me pasó Cuando recobré el sentido me encontré en una cama de la Casa de Socorro, y desde allí me trasladaron á mi casa- ¿Y era efectivamente tu novio?