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CIRCO DE PARISH EL MA R Q U E SITO Rapidez, porque no ha podido hacerlo más de prisa. Ac uí la gente camina al vapor. Por eso, sin duda, está ya de vuelta el hermano de Eosa. ¡Y cómo- vienel Loco, furioso. Se le acusa de alta traición, de haber faoilit o la fuga del Marquesito. Niega rotundamente 1 hecho, pero el Marquesito, que está oculto oyendo, se present? y episodio liiatórieo en nu acto y en Terso, original la letra de D. Felipe Pérez y Gcnzále: f la música de los maestros RuMo j Cátala, eUrenado el día 13 del corriente En. la época en que la lucha entre repnbliamores del teniente, su pasión por una descanQS y monárqiiícos era más encarpizaÜa en. conocida, que precisamente ¡lo q e, son las ITi; ajncia, allá por el año mil setecientos nocoincidencias! es la misma que adora y por Yentar y tantos, el Marquesita, un Jbarbilamquien es adorado el Marquesito, aunque en fip con más coraje que estatura y más teíos aquel omento cmda de ocultarlo. ue suerte, era él que en la Bretafia póstenla Bl viejo sargento Eolando, un fiel subordiJcón más emp eiío la bandera con fioreS de lis. nado de Andrés, llega alarmado en aquel Pero coBio ñó siempre está la fprtaxta del critico momento. El general en jefe reclama lá 4o delgs Talieutes, el lyiarquesitb es derrola presencia del teniente, y á juzgar por su tado, pers uido de cerca, tanto, que una mal humor, no debe ser para cosa buena. Y balai trayiesa su sombrero, y, por último, su mientras va el teniente á ver qué mala pulga caballo Cae oeíca de una casa en la que el le ha picado á su general, el sargento EoMal quesito peB tia- eft íorma nada común. lando se entretiene, á pesar de sus años, en requebrar á la muchacha fora itera. -v- 1 Habjta está casa una linda bretona, Rosa, hermana precisamente del jefe de las fuerzas encardadas de péíséguiTál Marquesitü. La ciudadana Eosa es de buenos sentimientos, y enterada de quién es el intruso, le proporciona un disfraz del país. Llega Andrés, el hermano de Eosa; viene rendido, desalentado; no hay forma de dar caza al Marquesito famoso. Pensando estas cosas, y en unos amores- que más adelante saldrán á relucir, estaba él buen teniente, porque es teniente, cuando se presenta el Maiquesito, ya disifrazado, convertido en una ciudadana La, noche seha echado éiicima. y con todas estaá y otras cosas que por brevedad callo, el Marquesito se olvidaba d marchar. Ya no podia esperar más tiempo, porque su estancia allí era peligrosa. Quiere dar las gracias á su protectora, y para que resulten más expresivas, lo hace con música. Eosa no quiere ser se ofrece á- Sufririel castigo que le imp ¿j) ¿an sus enemigos. La hermana de Andrés suplica, ruega, deja adivinar su amor. El Maí uésitó la insta á que no. se canse, pofijue ijó puede aceptar merced alguna del qtíé, adeínás de enemigo, es rival. No obstante, acepta la fuga y el pasaporte que A n d r le ofrece en un arranqué de su corazón, que- no le cabe en el pecho. Y también muestra de rapidez, el pueblo que se ha enterado, por mediación del segundo apunte, dé lo que ocurre, acude á casa de Eosa á presenciar un ras o de valor y abnegación inimitables. El viejo Eolando, viendo en peligro la vida de su jefe y amigo, se declara ante todos el autor ó encubridor de la fuga del terrible Marquesito. Andrés no acepta, disputan, y por fin el jefe (la muy aceptable. A las primeras de cambio, y valiéndose de un. medallón en que hay retratada una mujer hermosa, salen á relucir los menos y contesta lo mismo, y del dúo sacamos en consecuencia que la muchacha se ha enamorado del Marquesito. Complicación y disciplina) vence. Sí, él es el culpable. Ca 3 sobre él, el peso de la ley. Y corre á, presentársela, sus jefes Y supongo yo que lo f usilaíián. ÁNGEL P O N S