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¡Si ya lo decía yo! ¡Si no es posible que la Providencia nos deje de su mano! ¡Si habiendo un Dios tras de esa alíum Por donde ios astros van no podíamos llegar a l a más espantosa miseria! Total: que lian comenzado á descubrirse tesoros escondidos. En Almadenejos, en el Puerto de Santa María, en Ginzo de Liraia pero vamos por partes. En una mina de Almadenejos se lia descubierto un filón de plata. No hay sino ponerse á acuñarla. Ha venido á tiempo, porque andan por Madrid la mar de monedas con el busto de Fernando Y I I y su ilustre padre ¡todas falsas! ¡Claro! A falta de pan Pero ahora no hay más que guardar las falsas y echar á velar las de buena ley. Eso sin perjuicio de que cuaado comiencen á escasear las de buena ley, volvamos á las falsas. En fin, por ese lado no estamos mal. Pues en el Puerto de Santa María, y haciendo, excavaciones, se ha descubierto una moneda de oro del tiempo de Felipe I I Claro está que de esa moneda se ha hecho cargo la Comisión de Monumentos históricos. Porque ahora todo eso de las monedas de oro es cosa de la Comisión de Monumentos. ¡Pues, amigo Lisardo, en el mundo hay más! ¡Es decir, más oro! Porque, ¡vaya, sépanlo ustedes! En Ginzo de Limia ha muerto un sujeto. Este sujeto tenía un Cristo, y junto al Cristo se ha encontrado un i) ote de hoja de lata con ¡si parece menrira! con 438 onzas de oro ¡Cuidado que se trata de algunas libras! ¿Eh? ¡Cuatrocientas treinta y ocho onzas de oro! ¡Si parece mentii- a que ha 3 a habido jamás tantas onzas juntas! ¡Supongo que habrán cantado allá un solemnísimo Te Deum! ¡Señores, tengan en cuenta que tanta onza junta no se ha visto nunca! ¡Ay, qué batallón formaría yo con esas 438 amazonas! La Liga de Contribuyentes do Málaga ha echado una solicitud pidiendo que se rebaje el precio del franqueo de las cartas. ¡Hombre sí! Que atiendan esa solicitud. Puesto que las caitas no llegan ásu destino, que cueste el no llegar lo menos posible. O que lleguen, y entonces. ¡que no rebajen nada! El fcxo bello va conquistando, ála chita callando, su dereclio al mangoneo púb ico. Ahoi a se ha sabido que hace año que unaseñorita de un pueblecillo de Orense ejerce el cargo de concejal. Entiéndase bien que digo el cargo de concejal y no de concejala, porque conceJala es la esposa del concejal, y esta señorita lo que ejei ce es el cargo y no el consorcio del cargo. El ique (debe de dormir en un pie es el novio de la muchacha. Porque estará con un pie en la calle y otro en la cárcel. Y si no, ¡que se descuide y verá lo que es un concejal enérgico! maron á los pobres y les repartieron á razón de cuatro libras de castañas á cada uno. A falta de pan, buenas son las castañas; pero, vamos, ¿cuánto más hubiera valido dar las castañas convertidas en pan? Las gentes quisieron averiguar los nombres de los generosos castañeros, pero ellos guardaron el más riguroso incógnito acordándose de la máxima bíblica: La castaña que des con la mano derecha etc. etc. No me extrañará que el día menos pensado, fijándose un filántropo en el precepto que ordena vestir al desnudo emplee una parte de su fortuna en repartir á los pobres una partida de corbatas de nudo para que se vayan abrigando. Ya estamos otra vez con que si la torre Nueva de Zaragoza se cae ó no se cae. Por lo menos han dado la voz de alarma y van y vienen arquitectos á visitarla y á decir si va á caerse ó no va á caerse. Las opiniones hasta ahora no son para tranquilizar á los vecinos de la torre; porque los arquitectos dicen: Hoy por hoy no se cae; pero mañana, ¡Dios dirá! Es decir, que el día menos pensado se vieneiabajo, y entonces verán ustedes cómo se nos vienen los arquitectos reclamando su título de profetas: ¡Ya decía yo que un día ú otro seiba á caer! El Ayuníamiento de Madrid va á vender en pública subasta los animales feroces que resultan sobrantes de la famosa Casa de Fieras. Se presenta, pues, á los madrileños ocasión de comprar un león ó una pantera de desecho. Eso sí; recomendamos á los que pretendan adquirir bichos de esos, que los r 300 nozcan bien antes de comprarlos. He oído decir que algunos de ellos están zurcidos. Y la mayor parte no pueden tenerse en pie. Porque nuestros concejales han tenido siempre el temor de que ¡as fieras se mueran de indigestión, y las han tenido á dieta toda la vida. ¡De qué manera tan rara entienden algunos la caridad! El otro día se presentaron en una posada de Triana dos caballeros bien vestidos, lla- En Gracia han preso á un individuo que echaba fósforos encendidos en el buzón de Correos. ¡Vaya! ¡Pues tienen gracia los jóvenes de Gracia! Y, ¡qué buena disposición sacan, para directores de Correos! A s DEES CORZÜELO.