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444 BLANCO y NEGRO Si; dejadlos ser nuestro encanto por todas partes; que con sus sonrisas, sus gestos, sus gritos y sus observaciones distraigan nuestro espíritu, hastiado y rendido con las luchas de la vida. No bs incomodéis porque con su irresistible lógica hallen, en su paseo curiosísimo, palabras discretas que en vano buscan los señores de la Academia. Si con sus juegos os contrarían, ved en su juegar la gimnasia necesaria para su desarrollo; perdonad sus preguntas, sus indiscreciones y hasta las verdades que brotan de sus inocentes bocas. Vosotras, madres que tene is servidores en quienes confiáis vuestra preciosa carga, id á donde ellos van y procurad alejar de vuestros hijos el ejemplo deplorable que observar pueden en calles y paseos Formad el corazón de vuestros pequeñuelos para que desde luego ellos mismos se hagan los defensores y amparo de los pobrecitos huérfanos que carecen de sus comodidades, de sus placeres y del alimento que á ellos sobra tan á menudo. Reoordadles á cada paso que hay en España miles de niños que mueren de hambre, sí, de hambre, y á quienes debemos salvar por caridad y por la patria. Enseñadles que en sus pobres camitas hay en los hospitales muchos niños sin amparo y sin el cariño de nadie, y para quienes vuestros hijos deben ser cariñosos protectores; de sus manos deben recibir el caramelo bendecido y. el juguete soñado en la más triste de las calenturas. Que los legisladores se persuadan de que en este sentido necesitamos con urgencia medidas civilizadoras, disposiciones útiles y dignas de nuestra cultura, y que desde el más alto al último funcionario, todos proteger deben en este país la infancia, y sobre todo la infancia desvalida, (Ilustraciones ds Huertas E L MARQUÉS DE ALTA VILLA.