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442 BLANCO Y NEGRO lío afectan en nada, el indiscutible mérito de Balbina Valverde los leves defectillos que apuntados quedan, y á pesar de ellos, jamás lia- caído en la monotonía. Su grandísimo talento, su ingenio siempre fresco y espontáneo, su gracia inimitable y ese don singularísimo de atracción irresistible, manantial inagotable de viya simpatía, hacen de Balbina Valyerde la actriz predilecta del público de Madrid. En fuerza de repetirlos (por encargo de los autores) ha inmortalizado dos tipos: la suegra y la patrona de hue spedes, habiendo realizado también, en otros diversos caracteres, creaciones brillantes y originalísimas. Convendrán conmigo todos los que tienen la fortuna de tratar á Balbina, en que su trato es ameno y encantador. Su cuarto del teatro y la sala de su hotel son lugares mágicos, aunque perjudiciales para aquellos que creen que el tiempo es oro y son esclavos de ocupaciones perentorias; porque en esos lugares el tiempo vuela y se deconfía del reloj más formal y mesurado. Su conversación es siempre agradable y en ocasiones finamente satírica. La magia de su estilo sobre la escena brilla también en sus convetsaciones particulares, notándose más, como es consiguiente, en este último sentido, la agudeza de su ingenio, cuando, por ejemplo, da una severa lección con la sonrisa en los labios, ó desliza un intencionado epigrama con la más encantadora, ingenuidad. Hay personas que dicen lo que pueden, y otras que dicen lo que quieren decir, sin agregar ni omitir una gola palabra. Balbina Valverde es de estas últimas. Prueba inequívoca de la solidez de su talento y de la serenidad de su juicio y de su espíritu Tengo entendido que en la república teatral Balbina ha manifestado algunas veces aficiones napoleónicas, íío me extraña. Creo que el espíritu superior tiende á imponerse, al chocar con los demás espíritus, y creo también que las grandes ambiciones son propias de los grandes caracteres. Puesto en el duro trance de tener que sufrir una dictadura, declaro lealmente que preferiría un Napoleón hembra. Por aquello de manos blancas... etc. CÓKCHOLIS. N O T A S C Ó M I C A S POR CILLA -Que gnsto Las auciones del Banco líb u como l a e pumi lEste i que Rs un gofiitino seno conservado! del crédito púbücul ¡Horror! ¡Las acciones del Banco baian como la temperatura! Y se atreverá este gobierno á llamarse conservador! -IÁ. rruinado! Y ¿qué hago yo ahora? Dormiré en. un banco de la Castellana. (El banco, siempre el ttancoS ¡Es mi sino!