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BLANCO Y NEGRO 437 -Mire usted, D. Gaspar- -le oí decir en una ocasión á uno de esos jefes del movimiento- -en vez de aplaudir en esa escena, ¿no le es á usted lo mismo que lo lia gamos en la siguiente? Porque yo soy casado, y luego mi mujer la pega conmigo, diciendo que en cuanto veo unas pantorrillas, ú otras formas de la misma importancia, me vuelvo loco y salgo de mis casillas. -Bien, hombre; yo no digo que aplauda usted, pero mande usted que lo hagan sus chicos. (Así se llama en el teatro á los subordinados del director de alabarderos. -Cuando el tenor cómico diga: Buena se la van á armar al novio como este es un chiste culto y de primera fuerza, tienen ustedes -Y que reirse estrepitosamente y llamar otra vez al autor. A la primera tiple, en cuanto asome las narices, ovación y esta corona, cuidando de recogerla después, á fin de que sirva para mañana. Ala segunda, este par de palomas. Todavía no merece que la coronen, y tendrá que contentarse con (luela, palomeen nada más. Y no continúo por no fatigar la atención de usted, D. Ambrosio. Pero tenga usted la seguridad de que así se fabrica la mayor parte de los éxitos buenos en la escena española en la francesa, en la italiana y en la portuguesa. De ahí vienen los escándalos que se producen en los estrenos, y que mientras la claque grita desesperadamente: Que salga, que salga! el público, indignado, exclame: ¡Que no, que no! siendo causa todo esto de que muchísimas veces, al observar que la obra sigue en el cartel durante cien noches, se pase una semana entera pensando, lleno de preocupación: ¿Seré tan estúpido que lo que yo creía un disparate sea un modelo de perfección y belleza? Créalo usted, amigo mío: á este paso, no tardaremos en leer en los periódicos sueltos parecidos á éste: La obra sufrió un verdadero fracaso: el autor no fué llamado á escena más que treinta veces. Sentimos el percance, y concluimos diciendo á nuestro querido compañero: no se desanime usted, y á otra. TOMÁS LUOEÑO. PARODIAS Hoy de mí se rieit lá tierra y los cielos; Del figón en el ángulo obscuro, Hoy- llega hasta el fondo de mi alma la Mel; Y de un vaso de vino en compaña, Hoy vino mi suegra ¡Qué genio y qné cara I Nuevos tvmos tal vez discurriendo, ¡Hoy oreo en Luzbel! Veíase vn rata. ¡Cuántas noches dormía allí mismo, Como el pájaro duerme en las ramas, Yo me he asomado á mil profundas simas, Sosegado tranquilo, dichoso, Y á horribles precipicios, Feliz y á sus anchas! Y siempre, siempre vi algo, por profundos ¡Ay, pensé 1 ¡Cuántas veces apresan Y negros que hayan sido. Á infelices personas los guardias, Mas ¡ayl ochenta veces cada día Y no hay uno que diga á este mozo: Me asomo á mi bolsillo, ¡A la cárcel! i Levántate y anda! Y jamás ¡cielo santo! veo nada Por más y más que miro. JULIO ROMBRO G Á R M B N D I A