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ÉLANGO SE EXPLOTA MI REPUTACIÓN Advierto á mi elegante y numerosa clientela, que se venden por ahí imitaciones y falsificaciones de mi famoso jabón toilette. E l verdadero Jabón de los Príncipes del Congo que yo sólo fabrico, y que es tan estimado por la suavidad de su perfume y la finura de su pasta, lleva mi nombre: Víctor Vaissier, de París. Y NEGRO 431 ¡L a v e r r u g a l a pesadilla de las m u jeres hermosas, a e los hombres que se cuidan el físico, de los babosos que se desviven por conservar sus personales atractivos. ¡Cuántas noches de insomnio tienen sobre su conciencia las verrugas! ¡U n g r a n o una peca, pase! pero u n a Iverruga, ¡y, en la p u n t a- d e la nariz! Sin e m b a r g o nada líiás fácil que extirparla sin dolor, devolviendo á la piel su acostumbrada tersura, á las facciones su elegante corrección. Claro está que al d a r la receta, es porque la creemos infalible é inofensiva á todas edades. L a receta la voilá: Se coge u n a berenjena que esté én buenas condiciones de sazón, se corta una rebanada, se cubre una de las superficies con sal molida, se mete en una taza, se pone al sereno, y al día siguiente se ifrota uno con ella la sustancia córnea, y á la quinta ó sexta aplicación de la cucurbitácea, la verruga ha desaparecido, plump, como dirían los ingleses, sin dejar el menor rastro de su existencia. E l medicamento es barato, la aplicación sencilla, el uso cómodo: conque ánimo, y mort aux rats; quiero decir, á las verrugas. SOLUCIONES A l dispersarse la manifestación, uno de los que llevaban banderas, y que la había apoyado en un árbol para descansar, se encontró con que se la habían robado. Y decían aquella noche los t o madores: ¿Quién será el héroe que lia t o mado esa bandera? FRASE N o porque hayamos cesado en nuestras quejas debe suponerse que nos faltan motivos para lamentarnos del desdichado servicio de correos; pero los extravíos de paquetes de B L A N C O y N E G K O ocurridos en las remesas de los dos números anteriores lian sido t a n t o s y de t a l importancia, que hoy alzamos nuevamente nuestro clamor, aunque tengamos perdida la espo ranza del remedio. CANTARES Un momento de placer Tuvo ayer mi corazón: Se comprende que era mío En lo poco que duró. Hasta mis propios suspiros Son mas dichosos que yo: Ellos van donde yo quiero; Ellos llegan y yo no. Yo comparo tu cariño Con la espuma de los mares, Que con un soplo se forman Y con otro se deshacen, JAVIER SOEAVILLA. E l aleaide de, una cárcel, hablando con un individuo que entraba en ella por ladrón y por cuarta ó quinta vez, le decía: -i A u n no te convences de que has elegido mal oficio? -N o señor; el oficio no es malo, sino que no me dejan ejercerlo. correspondientes al número anterior. JEEOGLIFICO. -Las campanas pequeñas meten más ruido que las CHABADA. -Omc i (J CANTAR EN ACCIÓN: La cadena del amor Llevo conmigo hace un año. ¡Jesús, y qué peso tiene El que vive enamorado! Se hablaba en una reunión acerca de la metempsieosis, y u n individuo muy orgulloso con la inmensa fortuna que poseía, se e x presó en estos t é r m i n o s -N o creo en esa teoría, por sor contraria á la religión católica. P e r o si asi no fuera, habría que creer que yo procedo del mismo Vellocino de oro. -J u s t o y que sólo ha perdido usted el d o r a d o- -le replicó uno de los presentes. CHARADITA par ill. MRZAL ír IÍ- -r Dos gitanos, después de haber corrido juntos una juerga, cambiaron sus chaquetas sin darse cuenta de ello. A l a m a ñ a n a siguiente, uno de 1 D S 4 O S no- Tercera adjetivo esSi va de la. prima en pos; Ádjetivo- ésfic j la dos, adjetivo son las tres. Diálogo entre dos estuáiantes: -Pepe. ¿Qué se te ofrece? -Te quiero más que mi padre y a mi madre. Bneno; déjame dormir. -Pepe: te quiero mi s que á toda mi familia. -Te he dicho que me dejes dormir. -Pues préstaioe dos pesetas. -Xa estoy dormido. -Vamos, dame las dos pe- setas, que son para engañar á uno. -ilío será á mí seguramente. y se volvió del otro. lado. t a n d o que aquella chaqueta no era la suya, y que a d e m á s estaba llena de agujeros, se fué á ver á su amigo y le dijo: -Compadre, vengo á deseambiar la chaqueta. -I m p o s i b l e ya ve V que estoy muy resfriado y no puedo desnudarme. -H o m b r e pues al menos dígame usté por cual de estos agujeros tengo que meter los brazos. L a vida es una carga insoportable. iPensamienío de un mozo de cordel. LAS SOLUCIONES COBBBSPONDIBNTES i ESTE NÚMBEO SE PUBLICABAN EN E L PEÓXIMO