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J Copiamos de ua periódico de la nocbe Mañana, en el baile de los Srés. Condes de X hará su presentación en los salones la bella Mercedes, hija primogénita de los Marqueses de iZ. La encantadora Mercedes será una nueva y rutilante estrella, etc. etc. I. El temor misterioso Que produce en el almp. lo ignorado, Kobaba de Mercedes el reposo, r latía exaltado Kl albo seno, que tremaba ansioso Por llegar al momento deseado. La doncella sentía JísetemOT que llega traicionero A las mismas fronteras de la muerte. ¡No lo sintió tan fuerte, Jin Austerlitz, Napoleón primero! Su espléndida figura, Como temprana flor, se estremecía; Ceñida de nevada vestidura, Más que encubrir, el traje parecía Que señalaba á intento los hechizos, Y en la espalda escotada Cala destrozada La cascada de sombras de sus rizos. Entre todas Mercedes la más bella, Hizo latir de amor los corazones. Y era, en verdad, la rutilante estrella De que hablaba el cronista de salones. Como César venció: los invitados Su belleza aclamaron y su gloria, Y por la nueva estrella deslumhrados, Escuchó esos elogios prolongados Que escucha el vencedor en la victoria. Un mozo esbelto, de mirar de fuego, De cortés ademán, con balbuciente Voz la invitó. Mercedes, complaciente. Accedió á que ciñera Aquel robusto brazo su cintura; La graciosa criatura Tendió el cOpo de nieve de su mano, Y con acompasada melodía Sonó el yals de Dinorah en el piano. Cuando el vals terminó, tintas rosadas De virginal pudor, de. la doncella Teñían las rhejilfas encarnadas. La miraba en silencio el caballero. Como el que amante y apenado implora. ¡Hay veces sin llorar en que se llora, Y és tímido el amor si es verdadero! II. La fiesta terminó. Mercedes lucha, Y en vano quiere conciliar el sueño; Aun parece que escucha El acento halagüeño Ue un corazón que llora porisu dueño. ¡Todo pasa en tropel, luces y ñores, Kncajes, terciopelos y brocados, Brillantes y entorchados! Con lejanos acentos de dulzura Llega el vals de Dinorah á sus oídos, Y se entornan sus ojos con ternura, Y al ñn terminan por quedar dormidos. IH. La graciosa doncella duerme en calma, Y al quedarse dormida sonreía ¡Era el hermoso alborear de un alma! En el lejano Oriente amanecía. MANUEL PASO.