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EL TENORIO EN VILLATUFOS Ya pueden llover calamidades sobro los TÍUatuferos ó villatufenses, que, por muchas que lluevan, el popular leiiorlo no ha de faltar, á principios de Noviembre, en la ancha cuadra del estrecho alcalde, ¡Cuidado que la afición al drama de Zorrilla ha echado raices en el tal pueblo! líi pedriscos devastadores, ni voraces incendios, ni terribles inundaciones, ni guerras inciviles, ni epidemias mortíferas (desde la viruela negra hasta el moquillo incoloro) han bastado jamás á impedir las representaciones de! Don Juan famoso. El mes pasado se le murieron al alcalde dos bueyes, la señora, un perro de caza, tres higueras, dos tórtolas y un primo carnal. El pobre viudo vertía un llanto tan amargo, que más que llanto parecía cerveza de Santa Bárbara, y todo el mundo trataba de consolarle: los amigos hablándole de cereales y perdices, y las amigas haciéndole caricias salvajes; pero nada conseguían. Los terribles golpes recibidos le tenían medio loco. En este estado las cosas, se le ocurrió al juez municipal decir al inconsolable viudo: -Compare, no tenga usté cudiao. Diquiera quince días, eciíamos el Tcnoríu, como tos los años, y en paz. ¿Que han ocurrió desgracias? Déjelo usté. ¡Angelitos al cielo! -Compare, usté es la única presona que me ha comprendió bien por adentro- -contestó el alcalde, limpiándose con un acerico de la difunta dos lágrimas como dos camuesas que se le deslizaban por la parte oeste de la nariz. Y acto seguido, comenzó á bailarse unas manohegas con el propio juez, relegando al olvido cuantos animales y vegetales acababa de perder. Quince días después ya estaba el Tenorio á punto de caramelo, no obstante lo difícil que resultó armonizar voluntades entre aquellos zopencos, que no podían verse los unos á los otros. Llega el día do los fieles Difuntos. Sobre la puerta de un vetusto edificio de la calle del Cuerno, osténtase, escrito con carbón vegetal, este rótulo; Qran teatro principal y nacional de la Libertad déla villa de Vijlatufos. Y á un lado de la entrada se halla, sujeto á la pared con pan mascado, este cartel que copiamos á continuación; Penetremos en el coliseo. La estancia tiene cabida orJUNCION dinariamente para doce pares PA OY DOS DE NOBIENVRE de muías y, en casos extraorA L A S OCHO. dinarios, para cincuenta y dos espectadores y pico. El escenario, situado en un La pieza en varios autos ángulo del establo, forma un liescrita espresibamente pa triángulo sin otro acceso que este Treato por Don Gosó la misma embocadura; de suerCorriya, de madril. te que los actores tienen que entrar y salir á escena saltanEntra pacavayeros- -tres do por encima de las candiperos grandes. lejas. iden pa señoras- -seis peros La decoración, que es perchicos. petua, se reduce á la propia Iden pa niños que no tengan pared, adornada con las col- 25 años- -treinta zéntlmos. gaduras del Monumento, más dos taburetes de la escuela y una consola que aseguran cedió Abderramán I I I al Ayuntamiento de Villatufos, completando el decorado escénico seis electro- incandescentes velas de sebo y algunas bambalinas sostenidas por telaraiías naturales. Las comediantas se visten en un próximo pajar, y los comediantes en el horno del pan, mientras en la sala un cornetín de pistón y dos figles, no menos pistonudos, conmueven al edificio y á los concurrentes. Carecemos de espacio para referir con todos sus detalles la representación del Tenorio de hogaño. Si Zorrilla llega á estar en el coliseo, de seguro se arroja á las plantas del supuesto Don Juan y le suplica, por el eterno descanso de toda su familia, que le mate á él también de una estocada á volapié ó de un trompis á vuelapuño, para no ver más horrores. Hacia de Doña Inés la esposa del juez municipal, á pesar de hallarse en el octavo mes de su embarazo; advirtiendo que en la mano derecha le faltaban dos dedos y medio y disimulaba la falta declamando con unos guantes vei- des procedentes do un sargento de cazadores, primo suyo.