Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
420 BLANCO Y NEGRO la mano el esquilador, la pasa por debajo del vientre del jumento, y logra liaeer un nudo escurridizo con el cual lo deja trabado de las manos. Empleando idéntica operación, queda el paciente animal- -á quien todo le es lo mismo- -trabado también de las dos patas sin poder adelantar ni retroceder. caso de que lo intentara. Un tanto tranquilo después de haberle afianzado al labio el acial, Perico aproxíaiase algunos pasos más y deslizase cerca de las costillas con estremecimientos epilépticos paní colocarse en disposición de comenzar la tarea. Piensa aún atarle el rabo á una de las patas, no sea que á lo último vaya á haber alguna desgracia; pero se decide con heroica valentía á dejárselo libre, y saca de la faja las relampagueantes tijeras, rodeadas de negros paños en los ojos, y combadas en las hojas como torcidas piernas de zambo. Al acercar el instrumento á las costillas, levántase de éstas como á modo de una nube de pájaros que estuviesen parados entre cañas, tal es el enjambre de moscas que zumba, y tanto resaltan los idescarnados huesos del jumento. 0 Los chiquillos, para no. ser arrojados por Perico, tomaron la resolución de oir, ver y callar, y tocábanse con los codos, conteniendo apenas la risa y dirigiéndose palabras á media voz. La tijera. se hace escuchar por ñn en todo el lecho del río, y las vendedoras y dueñas de puestos quedan en autos de que el bohemio empieza á hacer sus primores de tijera. -No le vayas á cortar una cuerda al arpa, Perico- -dijo sin poder contenerse uno de los muchachos.