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BLANCO Y NEGRO 393 ¡Pues no es ñoja ia pretensión! Y has esperado siete meses para decírmelo de pronto, enmedio de la calle- ¡Julia! ¿Por qué fuiste á comer callos á las Ventas? -jÁ buena hora! ¿Todavía andas con lo mismo? ¡Contéstame! -Te dije entonces, y te repito ahora, que mi primo el médico, antes de marcharse al pueblo cuando concluyó la carrera, quiso obsequiarnos á mi madre y mí... ¿Cómo iba j O á negarme? Pero ni él me ha dicho nunca esta boca es mía, ni yo le hubiera hecho caso ¡De sobra lo sabías! -Julia ¡Obré mal! ¡Me precipité! Lo comprendo, pero los celos son malos consejeros y peores amigos Ponte en mi lugar Yo te quería con el alma entera, ¿Me querías? ¡Y te quiero! ¿á qué negarlo? ¡En cuanto te he visto se me han ido los ojos detrás de ti! Todo, todo lo que yo creía muerto ha resucitado y se me ha revuelto aquí dentro, en el pecho Fui tan dichoso contigo, que apenas el corazón se enteró en el tranvía de que eras tú, no hubo quien le sujetara ¡Julia! ¿Vas á ser tan cruel que no me oigas? Dios admite en el cielo mejor un arrepentido que diez justos... ¡Pues sí! ¡No te he olvidado, no! No he dejado de nombrarte ni un solo día y te quiero como antes- ¡Bendita seas! Dime, ¿tienes mucho que hacer hoy? ¡Poco! dos sombreros por armar- ¡Pues mira, se quedan sin armadura por esta tarde! -Pero si corren prisa- ¡Que se aguarden los dueños! ¿No eres libre? -Desgraciadamente, sí. Desde que murió mi pobre madre, no tengo á nadie en el mundo. ¡Me tienes á mí! ¡A tu esposo! Porque nos casaremos cuanto antes Ahora mismo vamos á tratar ese asunto y á celebrar nuestra reconciliación... ¡Tercer acto de coche! ¡Chis! ¡Para! ¡Sube á esta mañuela! -Pero- ¡Lo dicho! ¡Á las Ventas! ¡Unos callos me robaron tu corazón, y quiero cekbrar su rescate con otros callos IV. ¡Qué cara tan satisfecha llevas! -Sí, chico; desde que me casé con Julia soy completamente dichoso- ¡Oh envidiable mortal, á quien la felicidad ha tocado con sus dedos de rosa! ¡Yo te saludo! ¡Pero, hombre, qué mentirosos sois los poetas! ¡Dedos de rosa! ¿De dónde sacas esa especie? ¡La felicidad tiene manos de cerdo! Á.