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392 BLANCO y KEGRO -jEstoy en brasas! Yo la saludaría, porque lo cortés no quítalo valiente; pero ¡sí no me contesta! Una plancha con tanta gente ¡Hola se va! Pues tiene que pasar por delante de mi, entre los cañones de la plaza... ¡Qué hermosa! Ea, ¡pecho al agua! yo la saludo, salga lo que salga! ¡Dios mío, qué bochorno! ¡Se quita el sombrero! No, pues yo no doy mi brazo á torcer Como espere una sonrisa, se luce ¡Pobres hombres! ¡No hay como enseñarles los dientes para que abatan el vuelo! ¡Y luego tantas bravatas! -Me ha respondido, pero con mucha tiesura ¡Sin embargo al que sabe leer entre lineas! Me largo tras ella í II. ¡Diablo! ¿Dónde se ha metido? ¡Maldita Puerta del Sol! ¡A que se me pierde! ¡Ah no! ¡Aquélla es! ¡Qué sudores! ¡Vamos me seduce! ¡Va á subir al Olivado la calle del Barquillo! Segundo acto de coche ¡Pues arriba! Ya me ha visto, Se pone colorada, pero no vuelve la cabeza ¡Pues á. terco no me gana nadie! ¡Me lo estaba temiendo! ¡Aquellos dos años de dicha no se han ido del corazón! ¡En cuanto me la encontré, al agua! ¡Otra vez! ¡Le reconozco en esa voluntad! ¡Pues le ha de costar trabajo sí, le cuesta! ¡Qué verdad es que en la ceniza queda siempre algim rescoldo! Yo que creí que todo había pasado y... Jesús, si lo supiera si se asomara ámi corazón! Tome usted. -Está pagado, señora, ¿Que está pagado? ¡Se habrá atrevido! -Si, señora. Aquel señorito rubio ha pagado por usted- ¡Muchas gracias! Pero ha hecho usted muy mal. -No las merece ¡Déjelo usted! ¡Cobrador! ¿Hemos llegado al número 28? -Y lo hemos pa. sado- -Jesús! ¡Pare pare! Beso á usted la mano, -A los píes de usted (Se ha roto el hielo. III. -Un siglo soy capaz de estarme aquí de centinela Yo necesito hablar á Julia cuando salga de esa casa Ya aparece en el portal ¡Julia! ¿Quién? ¿Qué se le ofrece? ¡Dios santo! ¿Dónde va á parar este hombre? ¡Ah! ¡Es usted! ¿Tanto me odias que no quieres concederme el tú? -Plábla... Julia! ¡No me lo niegues! ¡Tú no me has olvidado ni yo á ti ¡No lo disimules!