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BLANCO Y NEGRO Sale de casa con capa porque parece que el tiempo con él lo que con algunas personas, lo pide, y todo son cuchufletas entre la gente á quien que jamás me hicieron mal y sin emencuentra en la calle. bargo me son repulsivas. ¡Cómo! ¿Ya lia sacado usted la capa? ¡temHay gentes á las prano! que el otoño trae su O bien: poco de a l e g r í a -i Caramba! ¡Cómo quiere usted dar dentera á V. gr. las gentes! i I T sé qué va usted á dejar para DiÑo A las que son inciembre! vitadas para los baiO bien le dicen á usted con sorna: les de sociedad, con- -Hace usted bien en abrigarse. Ayer entró en su correspondiente Madrid, un carro con los sujetos helados que se han buffet y las consiencontrado en las afueras. guientes escaramuPues si va usted ligero de ropa y corre ese viente- zas amorosas. cilio otoñal, que parece una muestra del viento que A las chicas casanos traerán para la temporada próxima, todos son deras que ven aceraugurios funestos y consejos humillantes. carse el día de sacu -Pero, hombre de Dios, dir el yugo de la doncellez. Porque j no salga usted á la calle ya se sabe que el otoño es la época tan ligero de ropa! ¡Mire de los casamientos. usted que va á coger una Al artista dramático que pasó el pulmonía! ¡Mire u s t e d verano comiéndose los ahorros del que con la salud no se anterior invierno y llega á la función puede jugar! inaugural con la última ¡Oh! Y lo de la pulpeseta monía es cosa frecuente en Pero otros sujetos... esta época que hay quien i ay! otros ven llegar el otollama encantadora ño, y con él el principio de sus zozobras. Está un hombre tan saPor ejemplo, el empleado no y tan bueno: si tiene público que ha pasado el algún quehacer y va con verano bajo el manto proprisa por la calle, se acalora tector de un ministro ó de un poco, suda, viene de reun político influyente, y al pente el céfiro blando, y á acercarse los días en que los cuatro días ya está á sale á relucir Don Juan la puerta de casa la señora Tenorio, oye hablar de de la guad aña, que sin traer 5 crisis. auto del juez, ni andarse Porque esta es otra: ¿no han observado ustedes con delicadezas, dice: -Diga usted al señor Fulano que que no hay otoño sin crisis ministerial? ¡ÍTo siempre cuaja, no señor! pero apenas hay siarregle de prisa sus asuntos y que eche á andarla alante, que tuación política que al llegar el mes de Noviembre no en el cementerio del Este tenga su ataque de pulmonía, ó su ataque de sarampión como los niños pequeños al llegar á cierta edad. le están esperando. ¡Eso si! Como un Gobierno pueda pasar el otoño Así es que cuando se acerca la época de ir á vi- resistiendo el impulso de la crisis, que viene con la sitar á los muertos, unos época, ya puede decir que tiene la vida asegurada. Es decir, asegurada hasta el otoño del año próximo, van á hacer la visita y i Ay otoño, otoño! Lo que es por mí, aunque le vuelven, y otros van y suprimieran y dejaran reducidas á tres las estaciones, se quedan. Yo no sé qué encuentro maldito lo que había de reclamar contra tal medida. de desabrido y doloroso en el otoño; pero me sucede M. MATÓSES.