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BLANCO r sin embargo, en la observación de la vecina entra por mucho la maledicencia, pues el diputado, no sólo habla bastante, sino que, momentos después de la reseñada escena, conmueve á sus compañeros y al público de las tribunas, exclamando: Nada, señores, como la vida del hogar, los encantos de la paternidad. la dulce y tranquila existencia de la familia española, puerto consolador, ansiado rei ugio y seguro abrigo para cuantos surcamos los turbulentos mares de la vida. -I Conque el préstamo será garantido? -Con una hipoteca, que vale diez veces más, en Sevilla. -Y pondremos por intereses- -El cinco por ciento mensual, ó sea el sesenta al año. De. este sesenta me dará usted el veinte por profiorcionarle yo el negocio; y si el deudor no paga, que es casi lo seguro, usted se queda con las fincas y me abona diez mil duros de guantes. -Convenidos en un todo, y mucha reserva. Por el interés que nos tiene! Y acaso dice el mismo día un periódico noticiero: El inteligente y honradísimo agente de negocios don Z. Z. salió esta mañana para Sevilla, donde le llama un asunto caritativo. Entre las personas que bajaron á despedirle á la estación, figuraba su consocio don X. Y. el mismo á quien es deudora de valiosísimos ornamentos la iglesia de Villaperdida, su pueblo natal, -Repito á usted, hija mía, que la causa de su hermano es muy mala. -Pero usted es muy bueno, y siempre se ha compadecido de mis lágrimas. ¡Qué diablo 1 i o no puedo ver llorar á una mujer bonita. -Y a ve usted, señor juez; si mi hermano mató al otro, fué porque el otro se las tenia juradas. -Pero después prendió fuego á la casa. -Para que no quedase rastro de su acaloro. -Y en el incendio murieron una mujer y dos niños. -Eso no entraba en la intención de mi hermano. -Además, habla estado en presidio por ladrón. -Para mantener á su familia, de la que es cariñosísimo. -Sin embargo, la ley es terminante. ¡Qué desgraciada soy! ¡Vuelta al llanto! Vamios, hija mía, no hay que desconsolarse: haremos lo que podamos Hay quien sospecha que el procesado es hoy uno de nuestros primeros y más distinguidos timadores, merced á las influencias de su hermana, y que el recto juez don K. ha sido promovido á una presidencia de Sala. Y NEGRO r -r 1? il v -y, 1 OTl) Un individuo ha sustraído de Correos unos valores, y está preso. Un amigo le indica que podría ganar á siis carceleros y fugarse. -La dignidad- -contesta- -mo prohibe emplear estos recursos, impropios de mi honradez. S 43 El mundo suele exclamar, abriendo paso y alfombrando la tierra de laureles: ¡Paso al genio 1 Paso al que os honor da España! Y el genio suele escribir á la amistad Si te es posible, mándame con el dador un par de duros, para que mañana pueda encenderse lumbre en casa, y no carezcan mis hijos de pan. M. OSSOPvlO y BERNAED.