Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BLANCO Y NEGRO 365 Pajarete persiguiendo á su esposa, que andaba de un lado para otro en busca del cepillo de las botas. -Espérate un momento. ¿Quieres que te deje ir á casa de Mantecón con esos tacones? ¿Dónde diablos te has metido? Pajarete no quiso decir á su esposa que al salir de la oficina había ido á dar un paseo largo para despertar las ganas de comer. Al llegar cerca de las obras de la Biblioteca no vio donde pisaba, y cuando quiso recordar, tenía ambos pies metidos en un cubo lleno de cal hidráulica. Cuando Pajarete se miró al espejo, terminada su toilette, pudo notar con regocijo que estaba hasta hermoso inclusive. -Pero ¿tú tienes seguridad de que es hoy el día del convite? le preguntó su mujer, estirándole los pantalones por la parte de atrás. ¿No he de tener? -contestó Pajarete. -Me ha dicho que podía ir el día que se me antojase Oye, Nemesia; á ver cómo me arrancas esta espinilla de la nariz. -Espera... Ya está. Pajarete llegó á casa de Mantecón radiante de júbilo. ¡Hombre! ¡Qué milagro! ¿Usted por aquí? -le dijo el amo de la. casa. Pajarete no supo qué contestar. -Sí, señor; venía- -Vaya, vaya- -siguió diciendo Mantecón; -pues nosotros nos disponíamos á comer en este momento. -Pero no importa- -añadió la Mantecona consorte; -pase usted al comedor. -Sí, señor, sí, pase usted- r- dijo. el eáposo. -No le invitamos á usted á comer, porque ya habrá comido, ¡jj! LmsTABOADA.