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BENEFICIO DE INVENTARIO YE tú, Robustiana; á ver si lo tienes todo dispuesto; j a son las doce, y el señorito no puede tardar mucho en venir Vamos, perezosa, menéate; prepara la capuchina, ten á mano la llave de la puerta, por si el sereno se retrasara. No es cosa de que hagamos esperar al amo esta noche; vendrá fatigado, y además le acompañarán los dependientes del teatro con los obsequios. -Pero ¿trairá osequios? ¿Que si traerá? ¡Como que no vamos á saber dónde ponerlos! ¿No ves tú que tiene aquí muchas simpatías, y esas simpatías se demuestran con regalos en la noche de beneficio? -Pos yo, si juera que el amo, foiticas las noches las hacía de beneficio pa que me osequiaran. -No seas bestia, mujer. Los beneficios los dispone la empresa. -Ya; conque la impresa; pos me paece á mí- -No digas más barbaridades Calla; me parece que abren la puerta de la calle. -Sí que la han abierto. -Y oigo la voz del señorito; ahí están. -Es verdad que sí; ¡y vaya si viene con él buena patulea! -Ea, abre; abre pronto, y alumbra. -Voy corriendo. Transcurrido que hubieron muy pocos segundos, verificábase la entrada triunfal, en su hogar doméstico, del insigne primer actor D. Lucas del Cerro, á beneficio del cual se había verificado una fuiíción brillante aquella noche en el teatro de Timoneda, Tirso y Tespis, ó de las tres tes, como el vulgo había dado en llamarle. Acompañaban á D, Lucas el beneficiado varios asistencias del teatro, que fueron depositando como pudieron, ayudados en la tarea por la esposa del artista y por la criada de los esposos, los numerosos bultos que habían acarreado. La señora dio á osporteañorcslsi, propina, y después que los hubo despedido se volvió á la sala, donde halló al artista eminente Ocupado en desenfundarlos regalos. ¡Cuántos hay! -exclamó sin poder disimular su alegría la esposa del genio. -Sí, parece que hay bastantes- -dijo el genio con cierta indiferencia de buen tono. -Pero ¿habrá cosas de valor? -No lo sé, hija mía, no lo sé, porquey a comprenderás que no he tenido tiempo para pasarlas revista á todas; ni hubiera estado eso en el orden. Allí los han recogido, allí me los han empaquetado Si tú hubieras estado en el teatro; como era lo natural, ya lo sabrías.