Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NEGRO N AL RÍO Las fuen tes del entusiasmo, 3 Del placer y de la gracia Los raudales de harmonía Que refrescaroíi el alma En, aquella edad dicLosa 5 ne miro ya en lontananza, Turbios u n o s y otros secos. Dejó la vejez cansada. T a n sólo conservo puro El m a n a n t i a l de mis lágrimas, Que hoy á. los ojos acude Y por m i faz se derrama, Juzgando propia desdicha Las desdichas de la patria. MAXU L DEL PALACIO. Bien confirman el que tiene? Triste nombre de AmargviUo Las vidas que te has llevado, Las lágVimas que has traído. T u caudal acrecentaste Como el usurero impío, Que, sin el llanto del pobre, Nunca supo hacerse rico. EDUARDO BCJSTILLO. ENTRE CIELO Y AGUA Qaé ves en las cunas, Ángel de los sueños? -Niños dormiditos. -P r o n t o estarán muertos. Caen escalas de oro Desde el firmamento; Cantan los querubes, Brillan los luceros. -I Qué murmullo es ése? ¿Qué es ese aleteo? -Un tropel de niños Que suben al cielo. J O S É FERNÁNDEZ BREMÓN. ¡CARIDAD! ¡PREVISIÓN! Hermoso es ver cómo el pueblo español en general, y el de Madrid. en particular, acuden en socorro de los desdichados Teeinos de Consuegra; pero es triste pensar que para esa desgracia no hay remedio posible. Las viviendas podrán ser reedificadas, los perjuicios materiales subsanados ó atenuados; pero ¿quién puede restituir á la vida los seres queridos? Y sin embargo, la catástrofe de Consuegra no puede ser, razonablemente, incluida entre aquellas que no prevé la ciencia del hombre; el tristísimo acontecimiento que deploramos hoy no es sino la reproducción del que nuestros pa dres lamentaron ayer y el anuncio del que nuestros hijos llorarán mañana. Que se procure no olvidar esto. A la iniciativa individual corresponde, en casos como éste, consolar al triste, ayudar al menesteroso, disminuir en cuanto quepa los terribles efectos de la desgracia del presente; á la iniciativa del Estado toca precaver las desventuras del porvenir. En los gobernados ninguna virtud debe sobreponerse á la caridad; los gobiernos, antes que caritativos, deben ser previsores. A. SÁNCHEZ PÉREZ. UN ALCALDE N o u n a estatua, que u n a estatua Se le dedica á cualquiera; No una cruz, porque de cruces También hay buena cosecha. P a r a el modelo de alcaldes, P a r a el que todo lo arriesga, De? de su hacienda á su vida, Y deja perder su hacienda P o r acudir al peligro Que á sus hermanos aterra, Todo me parece poco; Porque si de esa m a n e r a Cumple con lo que se debe Y con lo que representa, P a r a otros en tales casos E s el deber letra m u e r t a J u n t o al del Alcalde heroico Que lanzó la voz de ¡guerra! Cuando el primer Bonapaite Holló nuestra independencia, La historia escribirá el nombre Del Alcalde de Consuegra. E D U A R D O DE P A L A C I O