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340 BLANCO Y NEGRO Consuegra y Almería, risueñas y enjalbegadas no ha mucho, han visto trocados en un momento sus trajes blancos como los de las novias, esmaltados de flores y recargados con las galas del otoño y el perfume de sus frutas, por la toca de crespones negros de la viuda, por el sudario de la muerte, por los jirones de la desgracia. Sobre los restos de los blancos caseríos han dibujado siluetas espantosas las negras alas de los cuervos, que buscan su festín entre las ruinas; sobre los negros montones que éstas forman, se destacan como palomas las papalinas blancas de la Guardia civil, que se transforma en guardia heroica en presencia del siniestro; los frailes abandonaron sus blancas celdas por la negrura de los escombros en que se transformaron los edificios los blancos campanarios coronados de cruces negras, parecía que cuanto más se hundían las casas, más ellas se elevaban pidiendo protección á los cielos, y la blanca luna, al hacer su nueva aparición, rieló por negras lagunas que jamás había iluminado. i El negro y el blanco, la negación del color y la fusión de todos ellos, disputándose el predominio de campos, y hogares, y afecciones, y personas! Pero como la fe vence á las dudas, y el sol á las tinieblas, y la verdad al error, y el día á la noche, las blancas alas del ángel de la Caridad difunden luz espléndida, consuelos inagotables, amparos generosos, protecciones maternales, borrando con tales auxilios los lúgubres panoramas que esfumó, por los hasta entonces risueños horizontes de Consuegra y Almería, el dedo inexorable del infortunio ¡El blanco triunfante sobre el negro! El temor y la modestia que infunde el convencimiento de la propia insignificancia, hicieron que en un principio nuestra Revista, extasiada ante el magnifico espectáculo que ha estado y está dando la generosidad del pueblo español, no se ocupara de otra cosa que de admirarla y aplaudirle. Hoy, vencidos tales escrúpulos ante el ejemplo diario de los que son tan humildes como BLANCO Y NEGRO, nos comjDlacemos en llevar, con el auxilio inestimable de cuantos en el presente número han colaborado, y de cuantos le adquieran, el granito de arena que, sumado á otros, ha de formar en los pueblos derruidos la obra de la Caridad. CARLOS O S S O E I O Y GALLAEDO.