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BLANCO Y NEGRO 3; 3 El aspecto económico Je la operación faé el que más influyó en el ánimo del paciento. Llegó el momento de la lidia, digo de la operación. La esposa del que iba á ser amputaJo lloraba á gritos. Los chiquillos tambie u. Y todos se agolpaban en derredor del ffiflásíro para que no cortase. Los gatos de la casa maullaban, oliendo cosa de comer. El diestro tomó una cucbilla de las de ejecutar cerdos, dicbo sea con perdón, la afiló en una pledrecilla que llevaba á prevención, la suavizó con aceite, y después de remangarse y de hacer la señal de la cruz coii el arma terrible, dijo á la familia del interfecto: ¡Afuera todo el mundo! ¡Ay, por Dios! -gritó la viuda inpartihus -Permítame usted asistirle. ¡Papá! ¡Papá! ¡No quieras! -chillaban los niños. Pero el ejecutor no se dejó vencer. Transigió en que quedasen en la habitación la esposa y los gatos; pero obligó á salir á los chiquillos, que so quedaron golpeando en la puerta. ¡Qué operación! El paciente relataba después los pormenores al juez de guardia. Porque tuvo que acudir el juez. Mientras no llegó al hueso la cuchilla, nada resistió á su empuje. -Descansemos un. rato, para no molestar, á usted, y echaremos un cigarro- -dijo el asesino. -Lo que usted quiera- -balbuceó exánime la victima. ¡Qué barbaridad! -gritó la señoni. -Déjese usted de cigarros, y á lo que estamos; acabe usted con dos mil demonios. lEA artista volvió á empuñar la cuchilla, diciendo: -Por mí, como ustedes gusten. Y volvió á emprender la operación. Cuando entró la autoridad en la casa, por ruego de la- -Es usted un canalla; un Kombrc de dos carasseñora, encontró al profesor con la cuchilla en la mano, -No lo crea usteá; si yo tuviese d 03 caras, echaría esta á la basura y me pondría la otra. y al paciente ensangrentado, con una pierna medio desollada y desmayado. El maestro ingresó en la cárcel. Entre sus papeles se encontró una lista en que se leía: Por amputar un brazo quince pesetas. yPor arrancar un dedo dos pesetas. Precios tentadores por lo económicos. Pero la cirugía ha llegado á un punto que parece cosa de magia. Verdad es que siempre habrá curanderos. Hoy le amputan á un hombre cualquiera parte de su individuo, y apenas so entera. Particularmente en los Estados Unidos, donde ocurren esos casos extraordinarios en todo, como habrán notado ustedes. He leído con asombro el relato de varias operaciones quirúrgicas. La extracción, limpieza y reinstalación de todas las visceras á un veterano de la guerra separatista. La amputación de la cabeza á una señorita que padecía horribles jaquecas. Zurcido de las cavernas del pulmón derecho á un miembro de la Asamblea popular. Y otros varios ejemplos. No se puede negar el adelanto y el progreso de la humanidad. Ya han empezado á aplicar la dinamita á la extinción do tumores. Es un paso gigantesco. E) hombre recreando al hombre. EDUARDO D E PALACIO.