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BLANCO NEGRO Eran ol encanto y la obsesión dol bu 3 n Rivamontán. ¡Cuántas noclies se desveló pensando en ellos: en la envidia que le iba á dar al Burro de Oro cuando le convidase ad hoc para comer el sabroso fruto, y sobre todo el gesto de admiración que ella pondría cuando se viera delante de aquella bendición de Dios, nunca vista más acá de los lindes de la tierruca! Una criada se le acercó en el momento que iba á salir. ¿Ya sabe el amo. que han llegado los novios de Pórtela? en la posada de Chisco! ¿Los novios, eli? Bueno ¡pues que aproveche! Y salió riéndose, asaltado por unas cuantas ideas más menos picarescas. El día estaba hermosísimo, perfumado por las ñorecitas silvestres y el heno recién regado, brillante por el sol, que ponía tonos de cobre en el follaje verde de las hojas. ¡Deben estar sabrosones! -dijo. Y siguió andando poco á poco, penf- an do en aquella fruta sin igual. De repente se paró. Su fisonomía, de toques encarnados, adquirió súbitamente los tonos violeta del que se asfixia: dejó caer ¡Hospe danse fs J llevEila en la ma no, agitó los brazos y cerró los puños, al mismo tiempo que se escapaba de su garganta un rugido El árbol estaba limpio ¡Ni un solo melocotón había! Las lágrimas comenzaron á correrle silenciosamente por laá mejillas enardecidas; sentóse sollozando en un banco de piedra y apoyó la frente febril entre las manos. Una carcajada fresca, vibrante, cristalina, sonó del otro lado de la tapia. Rivamontán levantóse de un salto. Ya no lloraba. Con precaución, arrastrándose casi, llegóse hasta el pie de una higuera, trepó por ella, y ganando el caballete de la pared, miró hacia afuera. ¡Los tórtolos recién casados! -murmuró, A lá sombra de una encina y sentados sobre la hierba, los novios reíanse á más y mejor, saboreando un pedazo del último melocotón, mientras por el suelo, húmedos, rojos, sangrientos, rodaban los huesos de la apetecida fruta. El Indiano no pudo contenerse, y elevando el busto y sacudiendo las manos como un epiléptico, rugió más que gritó: ¡Sinvergüenzas! ¡Hambronazosü V. L A S T R A Y JADO. -í-