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Y NEGRC 315 Más de un drama trágico han ocasionado esas diferencias. Porque es lo que ellos se dicen en cuanto llega el caso: -Tú eres un payaso de esos del circo de mister Pérez, Y tú un calamar en su tinta. ¿A dónde vas tú soltando yeso? -Y tú hollín, negro de Guinea. -Mira tú que la mujer que se arrime á ti para que la blanquees, tendrá poco que perder, -Se arrimará á ti para que la pongas el cutis como el de una pantera, 4 manchas. -Tú tienes cal por sangre. -Y tú betún. -Lo que hago 3 0 es cortarte la cabeza, bartolillo, -No cortes más, cabrito asado. Y sobreviene á las veces una muerte ó dos. En una de estas reyertas de color ocurrió lo segundo. ¿Qué ha sido eso, guardia? -preguntó al que estaba custodiando los cadáveres, hasta la llegada del juez, un caballero curioso. Y el guardia respondió tranquilamente; -Pues nada: un doble suicidio de sol y sombra. EDP 4 BD 0 D PALACIO, E I N T O N C I S COMO AHORA (CUENTO) Le dejarán elegir De mis caballos aquel Que prefiera. -2 k. Armidcll. Ahora, dejadme morir. Para lord Corregidor Fué empresa muj singular La de entrar en cada hogar. Que haj treinta mil en Oxford, Pero no habiendo encontrado Amo de caga ninguno. Sólo el ganado vacuno Eespondía del legado. Mas tuvo confidencial Aviso de que existia Un vecino que tenia Autoridad marital; IJuese á verle, decidido A cumplir con el mandato, Y comprendió á poco rato Que allí imperaba el marido. -Venid- -le dijo- á escoger El caballo que os darán- -Fué y escogió un alazán; Se lo contó á su mujer, Que no le dio ni un consejo. Hasta que tomando el té Le preguntó: -Di, José; En el condado de Oxford, Allá en la vieja Inglaterra, Que por su fortuna encierra La Universidad mayor, Murió un lord inmensamente Eioo, tan afortunado, Que jamás se vio asediado Ni por un solo pariente. Al ver cercano el momento Ultimo de su existencia, Tuvo la buena ocurrencia De dictar su testamento; Mas como la caridad Nunca se albergó en su pecho, De su agonía en el lecho Tuvo esta excentricidad: Para probar el amor Que profeso á mis vasallos, Dejo en vacas y caballos Mi fortuna á los de Oxford. Tengo empeño decidido Que se repartan sin tasa, Según mande en cada casa La señora ó el marido. No comenten mi intención: Donde mande la mujer, Den una vaca á escoger, Y doade mande el varón, Tendrá el alazán mal viejo? Un tordo nunca encanece... Parece siempre más gordo Luego... como tá estás tordo, Mis simpatías merece Quieres kirsch, masser ó rJimn. Y dejándose servir. La mona se fué á dormir Aquel pedazo de atún. Cuando el lord Corregidor Mandó con un ganapán 1 magnífico alazán, José contestó: -Señor, Vos me disteis á escoger... Pues ahora escojo un tordo. I Si sois á mi ruego sordo, No me da Hrsch mi mujer! I Ella de ladina peca ¡Y el Jdrsch es mi parte flaca! ¡Ay, amigo mío! Vaca, Tomad vaca y una rueca. -Así, á orillas del Cherwell, Y otras orillas que callo, No se da ningún caballo De los que legó Arundell. ALDHARA,