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anos Don Lucas Menudillo, Señor entrado en años, Solía estar el polire Bastante delicado; Pues cuando no le daban Punzadas en el bazo, De fijo le dolían Las muelas ó los callos. A veces sus narices Llenábanse de granos Que luego se corrían Por todo el espinazo, Y á fuerza de colirios, De purgas y de emplastos, El mal degeneraba En tos ferina al cabo. Estaba, en fin, don Lucas De sus dolencias harto, Y un médico muy bruto Mandóle tomar baños Calientes en un puerto De mar, pero encargando Que el agua no bajase De treinta y nueve grados. Mal gesto puso Lucas, Porque era refractario A darse chapuzones Ni fríos ni templados. Es más, desde pequeño Tomó al agua tal asco. Que sólo se lavaba El día de su Santo. Has dijo: ¡Qué demoniol Eu vez de ir á otro lado, Me voy al punto mismo Que indica el matasanos, Y aun cuando no me moje. Diré que me he bañado. Y el tren tomó del Korte, Diciéndose al tomarlo: Ya que una prima tengo En un pueblo del tránsito, Haré parada y fonda Un día en su palacio. IL ¡Qué casa tan soberbia La de su prima Amparo! Apenas llegó Lucas, La vio de arriba abajo (Eefiérome á la casa Y. no á la prima, ¿estamos? Y piezas y jardines Corrió de cabo á rabo. Mas ¡oh desgracia horrenda! Cuando se hallaba al lado De un gran estanque, en donde Los peces daban saltos De gusto al ver al huésped, Pasó corriendo un galgo. Que tropezó en don Lucas Y le hizo darse un baño De asiento, ó mejor dicho, De asiento y de respaldo. Tardó el hombre en secarse Tres días; pero al cuarto, No reparó en un pozo Que estaba destacado, Yjpaf! en lo profundo Quedó el pobre hecho un sapo. ¡Qué angustias! ¡Qué congojas! ¡Qué gritos! ¡Qué trabajos Hasta lograr sacarle Del fondo con un gancho! Ya estaba casi seco. Cuando, al cruzar el patio. Desde el segundo piso Un mozo vertió un jarro. Sin ver que el buen don Lucas Pasaba por debajo. La ducha inesperada Causó en él tal enfado. Que aquella noche misma, Del agua renegando. Con rumbo hacia la corte Volvió precipitado, No sin que antes el agua Que había en su lavabo Vertiérase en el suelo Trocándolo en un lago, É hiciera que don Lucas Volviese á estar mojado Y entrase en los Madriles Maltrecho y tiritando. in. ¿Qué tal, doctor? -Bien, gracias. ¿Tomó usted ya los baños? -Si tal. Y fueron muchos? -Lo menos fueron cuatro. ¿Y de placer? ¡De inmenso Placer me resultaron! ¿A qué temperatura? ¡No quiero recordarlo! ¿Y nota usted alivio? -Un poco, -Si es probado; Los baños, ó calientes ¡Qué diantrel ó no tomarlos. Pues bien; para el otoño Se da usted otros tantos; Pero si el agua baja De treinta y nueve grados. Sin dar tiempo á secarse. Fallece usted. ¡Canastos! IV. Querido primo Lucas: Mañana es necesario Que vengas á que hablemos De asuntos reservados. Espera que no faltes María dtl Aviparo. Querida prima mía! No vuelvo á tu palacio Si no mandas que pongan A treinta y nueve grados El agua del estanque, Del pozo y de los jarros. ¡Vivir es lo primero! Xu primo- -TMCÜS Maimo. yi JUAN- PEEEZ ZÜNIGA.