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Catástrofe n u, frente de nuestra Crónica de hoy deberaos flÉ señalar con caracteres de luto una nueva y tristísima página del extensp capítulo de desI wí fichas que afligen á esta infortunada cnanto I V querida tierra española. Nos referimos á la espantosa catástrofe de i- -1 Consuegra, muy superior á cuanto el corazón puede sentir y la pluma expresar. Mil quinientos cadávereSi... un pueblo destruido casi totalmente niños que piden pan al cadáver de su padre turbas famélicas que se entregan al pillaje y al saqueo en su ludia desesperada por la vida! En tales ocasiones debe considerarse más afortunados á los que perecen, que á los que sobreviven para contemplar tan inmensa desventura sin poseer Jos medios de remediarla! cisco Pablo Julio Grevy, con ella ha probado lo que influye y determina la suerte unida al talento. Jío obstante los motivos todos que acabaron con la e poca presidencial de Grevy, Francia llora hoy áu muerte como la de un eminente patricio, y lá prensa de todos los matices reconoce en el muerto muchas condiciones que le negó de vivo. La Virgen de los Melones üXQüE parezca irreverencia, por tal nombre se conoce á la Virgen de Septiembre. Con ella coincide el reinado de las uvas, las sandías, las acerolas, las azofaifas, y sobre todo los melones; ella señala mejor que el caleíidario Id que pudiera llamarse el otoño médico, y ella motiva cuantas fiestas celebran los pueblos desde el 8 al 20 del mes actual. La Virgen melonera, con advocaciones distintas, recibe en estos días los festejos de los campesinos de toda España, lo mismo en las aldeas gallegas pobladas de eternos verdores, que en las áridas de Castilla. La Virgen de los melones trae las primeras lluvias y las últimas flores, los últimos ardores del sol y los primeros crepúsculos cenicientos; brilla, con los reflejos tristes del mes de los frutos, y ostenta por nimbo la aureola de nubes que enti idai án nuestro cielo hasta que las deshaga en lluvia primaveral los calores de Mavo. v De milagro E milagro puede decirse que estamos viviendo, de dar crédito á las observaciones de la prensa médica y á las noticias de la frecuencia con que se. suceden los choques de trenes. Trancazo, viruelas, pulmonías, calenturas, y descuidos en todas las lineas férreas, nos ponen á la puerta del pi ecipicio constantemente. Y si á esto se unen las pésimas condiciones higiénicas de Madrid; los violentos cambios de temperatura que se experimentan; la adulteración que siifren los alimentos, y los estrenos que se verifican en los teatros, ¡díganme ustedes si estamos seguros! Grevy A íigura del ex presidente de la República francesa, ilustre político y abogado distinguido que, combatiendo al Imperio, alcanzó el más alto puesto de una nación tan poderosa como Francia, era una de las pocas que la muerte había respetado hasta la edad decrépita en que ínás halagan los triunfos pasados. Borrascosa y de todos conocida la vida de Fran- Carmen Silva ¡OTlcíAS rumanas trajeron la de que la espiritual soberana de aquel reino se hallaba en peligro de tüuerte. ííoticias de la misma procedencia la desmintieron, y Unas y otras han dado ocasión para que en todas partes se hable de las bellezas y bondades de la que hermana el cetro y la pluma; Carmen Silva s una reptiíación literaria de los más altos vuelos y lá: filas sólida ciniciitacióíi. Lo qüeme