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POEMA TAURINO ISTo crean ustedes que es obra fácil hacer un toro, ó sea criarle. No basta la voluntad individual para llegar á serlo. Í Estos dos aforismos de un Spencer en puntas ó con calzona, botas, chaquetón y sombrero ancho, son irrebatibles. El toro es un animal muy delicado y de suyo principal. Necesita más cuido, como dicen por allá abajo, que un canario, sonoro o no, y que un ruiseñor parlero. La primera condición á que se atiende para apreciar á un toro es la de su origen. Si viene ó no viene de buena familia, y quie nes fueron sus señores padres. Lo mismo que de las persona? se investiga entre los aficionados si el padre y la madre y los abuelos paternos y maternos fueron de sangre limpia y sin mezcla de buey ó judío y bien armados ellos, no como caballeros, sino en su clase. El toro necesita sol y aire libre y puro. Es un decir, que no se. puede criar á un toro á mano, y menos en una sala bien amueblada, con puertas al foro y laterales, y balcón practicable como dicen algunos autores de comedias. Otra de las condiciones para la crianza de toros es el pasto. Que sea jugoso y fresco y abundante. Vamos, pasto incitante aun para una persona mayor. Pues ¿y los cuidados indispensables para sacar adelante á un becerro? Lo primero que necesita es un preceptor inflexible, si bien cuidadoso y (lesinteresado. Ün mayoral que le sirva de padre y le enseñe á ser hombre ó á ser toro. Porque el becerro, en sus verdes años, no sabe para qué ha nacido, ni aun presiente el fin para qué le brotan los pitones, ni tiene apenas noticia de la fiesta nacional española, ni ha oído hablar, sino muy confusamente, de Eafael y de Guerra y sus artes. Los ganaderos que ponen cuidado en el importante asunto de la cría de los toros, llevan escrupuloso registro y á manera de libro de partidas de nacimiento y hoja de servicios de cada uno de sus cornúpetos, seBalando el día de la muerte, con todos los pormenores de la lidia si ha muerto peleando por la casa solariega, que es su patria. Si no, no. Porque en las ganadería. como en las naciones y como en las familias, hay seres anónimos é insignificantes, y otros conocidos é ilustres por sus actos ó por la manera de lidiarlos que emplean los que pueden hacerlo. Las tientas, esos exámenes de oposición á las plazas de toros, conservan vivo el fuego cornudo, digámoslo así. Mucho jurado inteligente, mucha bebía, uu picador de la landwer ó de la reserva, un matador de toros y varios aficionados, se reúnen para examinar á los becerros ó á las vacas.