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BLANCO Y NEGRO 299 cauciones, si ha de burlar fácilmente la vigilancia paterna! Todo duerme en la casa, y ni el más ligero ruido se deja sentir en ninguna parte, oyéndose sólo de vea en cuándo el desrüayado rumor de la fuente de un patio cujyas paredes. escalan los naranjos y las madreselvas. Desde muy temprano manifestó la niña á sus padres qxxe no se encontraba muy bien y deseaba acostarse temprano, y aquéllos, que se están mirando en su hija, aplaudieron tan prudente determinación, y hasta quisieron llamar al doctor por si la cosa era grave; pero ¡quiá! buen cuidado tuvo la picaruela en decir que su malestar no era de cuidado Las doce, ¡digo! y ella desde las nueve, sin poder dormir, muy arrebujadita entré las blan. cas sábanas de su lecho... Ea, aprovechemos la ocasión- -piensa- y fuera miedo: y dicho y hecho, no tarda cinco minutos en ponerse la bata vaporosa, qiie la convierte en ángel ó hada, encerrando sus diminutos pies en las bordadas zapatillas No, y después de todo, lo que es miedo, vaya si lo siente, como que las doce es la hora de los aquelarres, según le contaron de niña, y en la que trasgos y brujas cruzan por los aires cabalgando en escobas ¡Bahl ¿Quién puede asustarse de cuentos dé viejas? Ya logró atravesar de puntillas, y sin hacer el menor ruido, el corredor donde se halla el cuarto de los papas, que roncan como unos benditos Ya ganó la escalera; ya abre, con la mayor precaución, la puerta del cuarto bajo donde está la reja Su corazón late violentamente... descorre la verde persiana al mismo tiempo que tin indiscreto rayo de luna baña en luz suave su cuerpo escultural y su cara de rosa ¡Arturo! ¡María ii alma! Son las dos exclamaciones comprimidas que se dejan oir. j felices se consideran los amantes! -Creía que no bajabas, y los minutos me parecían siglos. -Tonto- ¿ÍVIe quieres mucho? ¡Con toda mi alma! Pero ¡ay! que cuando más embebidos se hallaban en su amorosa ce i sación, siente el pobre Arturito un puntapié formidable, y al mismo i po una voz ronca que le grita: ¡Fuera de aquí, botarate! ¡El papá! ¡Huyamos! JcLio VALDlíLOMAR Y F Á B R E G U E B ¿Ves tú lo que son las cosas? Si en vez de construir á Madrid donde está, lo hubiesen construido en las afueras, serla mucho más fresco en el verano.