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254 BLANCO Y NEGRO Sí, al pie de la enramada, en el Ketiro, una deliciosa mañanita de Junio, ¡Qué hermosa! ¡qué candida! ¡qué apasionada! Un fúnebre presentimiento me advirtió que no debía confesarla mi apellido, y ella se deleitaba en repetir mi nombre- ¡Alvaro! Alvarito! -Era yo muy feliz. Llegó el momento supremo. Un amigo ofreció hacer mi presentación al general Velasco, padre de mi novia, el cual conocía ya las relaciones que mediaban entre su hija y yo. -Mi general, tengo el honoi: de presentar á usted á mi amigo D. Alvaro Cascabullo. ¡Horror! Mi presunto suegro dirigió una burlona mirada á Pilarito, y súbitamente todo el amor de esta se convirtió en una frialdad polar que transcendió á su semblante y heló mis huesos N o más efímeras ilusiones! ¡Abajo el amor humano! Me refugié en el arte, en el amor á la belleza abstracta. í Cuando se estrenó mi drama, tuve un momento de inmenso orgullo, de alegría infinita. Habla subytigado al público, que, al caer el telón, pedía en una sola y clamorosa voz: ¡El autor, el autor! y El galán joven. -Señores, la obra que hemos tenido el honor de representar, es original de D. Alvaro Cascabullo. i i ¡Cascabullo! slnstantáneamente, todas las lágrimas que yo había; hecho brotar se secaron, y una carcajada universal me hizo huir del teatro en un estado de desesperación que me seria imposible describir. i Cascabullo! i ¡Cascabullo! Oal en una especie de somnolencia estúpida y de extrema vidriosidad que me hacia aborrecer el mundo. No solamente me ofendía que me llamasen Cascabullo, sino que también me disgustaba que en mi presencia se pronunciase la palabra cascabel, y últimamente hasta las que empiezan en casca, como cascada, y luego las que tienen la radical cas, como cáspita, castillo, y después las que principian en ca y en c -Me ocultaré del mundo- -reflexioné. -Voy á solicitar un destino para esconderme entre polvorientos mamotretos. 3) E 1 empleo que mi protector pidió para mí se le concedió á otro pretendiente. -Hombre- -dijo el Ministro á mi recomendante, cuando éste fué á quejársele, -yo creí que usted me había hablado en favor del que ha sido agraciado. ¿Cómo iba á figurarme que apoyaría usted á ese Cascanueces? x diós, mi buen amigo. Voy á esa región en donde no se pregunta su nombre al viajero. Pero antes haré desaparecer todos mis papeles y hasta la marca de mis ropas, porque no quiero que haya risas sobre mi cadáver. ¡Hasta la eternidad! ¡Pobre Case... ¡Oh, no! Esto sería profanar su memoria. ¡Pobre Alvaro! E. ROMERO CORREA. MADRID. -PERFILES DE ACTUALIDAD EN EL BALKEAEIO DE LA CALLE DEL T E I B Ü L E I E StJM. 7 0 CUARTO 6. SÚM. 8 Á LAS GUATEO DE LA MADKUGADA (3 5 GRADOS CENTÍGEADOs)