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BLANCO ¡Gomo! ¡Aquel hediondo ser con alpargatas que hace funcionar la garrafa ese de los yellndos brazos! ¡Es ese su marido! ¡Con aquelh s pies! S -S ¡Caracoles! ¡Ahora que hablo de sus brazos v e l l u d o s me acuerdo de que con la sorpresa que la noticia me -i v- t t lia producido, haIJ: SÍ. bré dejado al des- Y NEGRO 237 Aspiremos: ¡Ahü ¡Qi e fresca y qué. rica! ¡Tambie n íZZa me parecía fresca! Pero ¿por qué se habrá casado esa mujer con esc hombre? ¡Ella tan limpia, tan guapa, tan salada, tan rubia y tan descaradota! Y él ¡Cuando pienso que él ha intervenido en la confección de está horchata! ¿Qué demonios os esto? A ver; lo sacare con la cucharilla ¡Horror! ¡Una mosca! ¡Huyamos! Me llevaré lí s barquillos para los chiquitines. j, p 4 SíÍ ¡SJ T i. A cubierto mis piernas! ¡Subámonos los calcetines indiscretos, ahora que no mira la morena! Pero ¡Dios J IQI ¡Nieves mu- jerdeesetipo! ¡Ese capullo de rosa unido á ese sapo de bodega! ¡Y yo que me sentía capaz de y JP Jfe regalarla el palaf f l l 0 La Equi Á M T tativa! ¡Yo rC íí f que la he regalaL 1 do cinco reales fsW e propina para -f, flores! Y á todo esto, la horchata á medio tomar, y los barquillos intactos por no hacer mala figura ante esa chica ¡Desquitémonos de las privaciones sufridas! Asi; los pantalones recogidos ara que no hagan rodilleras; ahora venga un barquillo. rf- k íi- ¿i ¡Cualquier día vuelvo yo á tomar horchata, ni á decir chicoleos á las horchateras, ni á preocuparme de si se rae caen los calcetines! AKCÍEL DEL P A L A C I O