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PANTOMIMA ACUÁTICA POR ROJAS LAS INFORMACIONES LITERARIAS DE FIN DE SIGLO Dice Leopoldo Alas que no está mal eso de brir grandes infomiaciones en los periódicos de mucha circulación, para que el público pueda tener en cuenta el parecer de las personas de cierta autoridad acerca de las cuestiones de intere s general y yo, deseoso de contribuirá la propaganda de las opiniones emitidas por las personas de cierta autoridad, según la clasificación de Clarín, voy á copiar aquí algo de lo que se ha dicho en la prensa periódica de Francia y España acerca de la novela novelesca. Mr. Marcel Prevost definió este género ó subgénero literario diciendo: La novela es novelesca, no en el sentido de una fábula complicada, sino en el de mayor expresión de la vida sentimental. Alejandro Dumas, hijo, ha contestado á Mr. Prevost, aplaudiendo sus teorías y diciéndole: Persevere V. No hay sociedad posible sin creencias, no hay literatura sin ideal. De aquí se deduce que para Alejandro Dumas, hijo, la novela novelesca ha de ser por precisión moralizadora y trascendental on su pensamiento generador, ha de ser lo que puede llamarse novda ¿esis. Emilio Zola dice que la novela retrocede, que la novela novelesca no es más ni menos que la antigua novela idealista. Edmundo de Goncourt afirma también que la novela novelesca es la antigua novela idealista, pero cree que la humanidad no retrocede, y que á nadie puede gustar lo que se sabe que no es cierto. Hace, sin embargo, una excepción, y asegura que puede aceptarse la novela novelesca si con este nombre se quiere designar á la novela fantástica, tal como la han escrito Hoffman ó Edgardo Poe. Alfonso Daudet niega que haya escuelas en literatura, y viene á decir que no se pueden clasificar las novelas en naturalistas y novelescas, sino en buenas ó malas. En suma, repite lo que ya se ha dicho de otro modo: en liteatura, todos los géneros son buenos, excepto el género fastidioso. Para que no resulte demasiado largo este artículo, dejo sin extractar las opiniones de Aureliano Scholl, Javier Marmier, Máximo du Camp, Héctor Malot, Adolfo Delpit) Julio Claretie y otros muchos escritores franceses, y paso á indicar las de los escritores españoles. Emilia Pardo Bazán, de acuerdo con lo dicho por Leopoldo Alas en el prólogo de La cuestión palpitante, considera que el naturalismo sólo ha sido á modo de un oportunismo literario, y le parece lógico que se vuelva á las merengadas de la psicología y las natillas del sentimentalismo, después de tanta pimienta y tanta mostaza y tanto peleón. Si fuesen exactas estas calificaciones de la Sra. Pardo Bazán, los golosos estarían de enhorabuena, porque la taberna del naturalismo se habría transformado en la confitería del idealismo. Él catedrático D. José Rodríguez Carracido se felicita de que desaparezca el imperio de la escuela naturalista, y Teéuerda que dijo en el Ateneo que la novela natura-