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SUCEDIDO En la casa de Villa de un pobre Y ruin lugarejo, Cuyo nombre diréles á ustedes Si quieren saberlo, Con sus trajes de fiesta se hallaban Hará mes y medio, Celebrando sesión los señores Del Ayuntamiento. Se trataba de ver si podían Llegar á un acuerdo En asunto para ellos algo arduo, Difícil y nuevo. De visita su Obispo ahí es nada! Se hallaba en el pueblo, Y era cosa de ir á ofrecerle Todos sus respetos. Con calor discutían el modo Y forma de hacerlo, Exponiendo los más peregrinos Y raros proyectos, ¿Discutían lie dicho? No; todos Hablaban á un tiempo, Cual con harta frecuencia sucedo E n tales concejos. Ante tal vocerío, el Alcalde, La vara cogiendo, Se levanta iracundo y les grita Con la voz de trueno -Poco ruido, señores, muy poco, Que haiga silencio. Al que chille otra vez, en la cárcel Le zampo ahora mesinn. Conque á usté, tío Bartolo, que ha sido Soláao de inginieros, ¿Pincele, no es verdá, que ante todo La gaita llevemos? -Sí señor, y las mozas delante Cantando- ¡Soberbio! Páicemn que unté no es, tío Bartolo Tan bruto como esos- ¡Señor Juan! -Oiga usté. ¡Cómo brutos! -Lo dicho. ¡Silencio! A callar 1 Y cudiao conque naide Me falte al respeto. Conque á ver: diga vsté, tío Bartolo, Dimpvés que el gaitero Toque un poco la chifla, y las mozns Le canten, qué hacemos? -Pues subir, saludar y ¡Decirle quién sernos. -De manera que yo entro, y le digo ¿Qué vida? ¿No es eso? -Qué sé yo No Tuepaiee m fino. Y ahora que me acuerdo, Los obispos deben ser... Usías. ¿Usías? -Lo menos. Ypa hablar á esa gente, hay que andarse Con muchismo tiento, Su premiten que de usté les traten Por ningún concento. -De manera que en vez de ¿Usté fuma? -Pongo por ejemplo- ¿Qué hay que icirt- -Que si fuma su Alteza, Me paice que es eso. Ay qué Dios -Además hay que hacerle Al entrar, lo menos Dos ó tres reverencias- -i Atiza 1- -Pues no hay más remedio. -Vaya, vaya, pues que se las haga Si quiere su abuelo. Que lo que es este mozo Una cosa Me ocurre ahora mesmo. ¿Quiere nsté, tío Bartolo, de alcalde Hacer un momento, Y vsté le habla- -Hombre, yo- -Nada, nada. ¿Quedamos en eso? -Si es que ustedes se empeñan r- Lo dicho. Usté va el primero Con la vara de alcalde, y nosotros IJO que u. ité haga haremos. -Vaya, bien. -Pues andando. Tío Lucas Avise al gaitero Y de paso á las chicas Que vengan Aquí antes de un credo. Á los pocos instantes, conforme Se había dispuesto, Y después de obsequiar al prelado Con nn cencerreo, Ante su habitación se encontraban Mudos y perplejos, Esperando que el buen tío Bartolo Entrase el primero. -Adelante, adelante- -el Obispo Gritó desde dentro, Y por ñn, en el cuarto lanzóse El ex ingeniero. Aturdido como iba (i ay! el caso No era para menos) Tropezó no sé en qué, dio dos vueltas Sobre el pavimento, Y los otros, pensando que era una Reverencia aquello (Satapwm sin dudar, de cabeza Se echaron al suelo!