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BLANCO Y NEGRO 169 veo á unas inglesas, muy recomendables, zambullirse, nadar y hacer muchas monerías en el agua. De esto no tenéis idea en el pueblo; y no se lo cuentes á mi mujer, pero las dos inglesas hacen furor bañándose ante el público. Sigo estático sus movimientos, y dígote con toda sinceridad que en aquellos instantes sería yo también de buena gana hombre al agua; y ni me acuerdo del pueblo, ni de mi mujer, ni del Congreso, ni de los electores, ni de las pretensiones infinitas de esos infelices que creen que un diputado, y sordo como yo, es un ser omnipotente, repartidor de mercedes y empleos de todo linaje. Dile al curita que no olvido su canongía, que ya está pedida, y al tío Lezna que he recomendado el indulto de su chico; y á Marianín, que si no le dan el juzgado municipal, no será por mi culpa; y á la Tomasa, que su marido sigue en el manicomio, y no quiere salir mientras ella viva, según dice, con lo que demuestra que no discurre mal en medio de su guilladura; y á Joseíto, que será peón caminero, si Dios quiere; y, en fin, di á todos que todas sus pretensiones las tengo planteadas con el mayor interés, aunque me figuro que los que han de otorgar lo que se pide son más sordos que yo. Adiós; abraza á tu prima y mi mujer, y recíbele muy apretado de tu primo, BigobertQ Paletilla. Por la copia. CÁELOS F R O N T A Ü K A Todo el mundo conoce á Don José Moreno Carbonero de haber aplaudido sus obras y elogiado sus talentos. De este insigne pintor malagueño pudiera decirse que su vida es tres veces más larga que la vida que representen sus pocos años. Discípulo de la Escuela de Bellas Artes de Málaga, desde que empuñó los pinceles empezó á obtener éxitos traducidos en medallas de primera clase. Pensionado en Boma diferentes veces y en alguna de ellas con pensión de honor, serla tarea diíícil relatar los, cuadros pintados por él en la Ciudad Eterna y que después figuraron con general elogio ea diferentes exposiciones. Los títulos de los lienzos que más han quedado de los que llevan la codiciable y codiciada firma de Moreno Carbonero, son los siguientes: 1 jaleo, Juicio de faltas, Una aventura del Quijote, ElPrírir cipe don Carlos de Viana, La posada de la Corona, El vaso de agvM, Tina leñadora napolitana. Gladiadores después del combate, terminado en Roma en 1881, y sobre todo y todos La conversión del Du- que de Gandía, que, como dijimos en otro número de Blanco y Negro, ha merecido repetidas y merecidísimas distinciones en extranjeros certámenes, donde, gracias á él y otros como él, la fama artística de España corre y pregona y se estima como en los tiempos más brillantes del apogeo de la pintura española. BLANCO Y KEGKO, rindien- do un tributo de admiración á todo cuanto cOn el arte se relaciona, se complace mucho en publicar el retrató de tan esclarecido pintor, facilitado por la galantería del Conde J. AVisnieccski, secretario de la Embajada de Austria Hungría, gran amateur de las glorias artísticas españolas.