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BLANCO Y NEGRO 141 frontón ó carreras de velocípedos. No olvidéis las sombrillas de gasa ó seda pintadas, y elegid para el paño un paisajito esmaltado. ¡Género Watteau! ¿Qué ilusión tendríais por los casinos, sus terrasses, conciertos y cotillones, si para presentaros en ellos no llevarais la toilette dernier mot? Fijaos un poco en esto, bellísimas lectoras: un traje de gasa rosa, corno el viso, de falda muy ceñida, bordado con sedas verde pálido; otros dos que merecen especial mención, de crespón de China: uno de ellos de color de paja, ricamente bordado de finísimo dibujo de oro, con imperceptibles cuentas de acero. El cuerpo, fruncido, se pierde en una cintura- peto enteramente bordado. Otro de color gris, con galones de plata que formen tirantes sujetando un pechero de gasa igual á la de la falda, covao las ÍQfindu siécle pasado. Tejadme referiros un traje que Mme. Lipman, de París, ha hecho para una elegantísima reina. De transparente muselina crema, artísticamente bordados sobre la falda, bolsillos y draperie del cuerpo, houqueU de lilas rosa. Rosa es también el viso de este traje, con el cual la graciosa soberana, paseando por sus jardines, hará recordar el Trianón. Que el calor de Madrid no os haga olvidar los frescos y nublados días del Norte. Para éstos han adoptado las parisienses unos vestidos de fino paño ó lana cruzada, muy ceñidos de falda y ajustados al cuerpo, forma Redfern, que es el sastre sucesor de Worth, y los hace abiertos dejando ver la camiseta de surah abrochada con botones de menudas perlas ó florecitas esmaltadas sobre el oro. El sombrero debe ser pequeño, de paja de Manila con velo de gasa. El en- tout- cas de seda lisa, con puño de marfil y oro que lleve vuestras iniciales. Otro día os hablaré del brillante trousseau que se confecciona en París para la preciosa Marquesa de ya os diré de qué antes de partir para ser testigo de su boda. ÁLDHARA. DüPIíIGHDOS E L descubrimiento ha sido fruto de observaciones minuciosas. Minuciosas, entiéndase bien que no son observaciones ni estudios del Muni, que dejo íntegros á los africanistas de la Compañía Malte Brun Larousse limited. El descubrimiento puede dar pie á los espiritistas y sugestionarlos, segunda parte, adaptada á fin de siglo, de los carbonarios, y tercera de los carboneros, para dispararse por las praderas de su fantasía. He observado, como queda dicho según oreo, que cada persona tiene varias copias en la humanidad. Mejor dicho: que de cada personalidad se ha hecho tirada de algunos ejemplares. Verán ustedes caras de mujeres hermosas que se repiten. Tal vez la tirada se ha repartido en diversas naciones, y un ejemplar se halla en Madrid y otro ejemplar en alguna biblioteca pública ó particular, en Viena, y otra en cualquier instituto de París, y así sucesivamente. Un filósofo y fisiólogo italiano, y al par buen fisonomista y padre de familia vitalicio, se empeñó ima vez en que había tratado á Castelar en Roma, sirviendo de camarero. Cuando el mencionado fisiólogo tropezó con Castelar en Madrid reconoció al camarero. Pero éste no le reconoció, y por poco no envía á la cárcel ó á un manicomio al imprudente italiano. Éste, creyendo que no le entendía, procuraba españolizar su lenguaje;