Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MURMUREMOS Pues señor: tenia hasta hace muy pocos días la convicción firmísima de que las perlas, sobre todo las más preciadas, las producían los ostreros de Ceylán, Berhéin, Méjico, etc. y que había necesidad de chapuzarse en el mar, hasta descender á veinte ó treinta brazas, para pescarlas. ¡Valiente chasco! Según los telegramas recibidos de Berlín, dando Cuentade la Exposición de Bellas Artes que se celebra en aquella capital, nuestros pintores, mejor dicho, los cincuenta ó sesenta cuadros que nuestros pintores enviaron á dicho certamen, constituyen un banco de perlas, no faltando siis perlas negras co- rrespondientes. Es verdad que alguna de estas últimas es menester examinarla tapándose las narices. Cierto que cuando en la capital de Alemania se tenia por segura la asistencia de los pintores franceses á la Exposición, al notificar el Comité organizador á todos los centros artísticos de Europa las adhesiones recibidas, para nada mentaron el ostrero español; pero después que nuestros vecinos dijeron que no, y que los ingleses hicieron lo mismo, se acordó el Comité citado de nosotros, y vio que en vez de cuadros enviábamos perlas. Pero- ¡nunca es completa la dicha en este mundo! -cuando más halagado me sentía con tales noticiones, relativos al éxito de la escuela española, cátate que los periódicos italianos publican otros despachos telegráficos, en los cuales se daba como cierto que las perlas verdad eran las enviadas á Berlín por los pintores subditos de Humberto I. Mi gozo en im pozo. A últinia hora, parece que por unanimidad acordó- -iba á decir la política teutona- -la prensa berlinesa declarar criaderos de perlas las escuelas austro- húngara, italiana y española, y repartir las medallas de honor entre esta triple alianza ostril ú ostrera. Y ¡tuíti contenta El tiempo sigue marchando al revés. En Enero tuvimos la temperatura que correspondía á los meses de Marzo y Abril, y ahora llueve como si tuviésemos que felicitar á D. Venancio el día de su Santo. Lo mismito nos acontece artística y literariamente hablando. Hace pocos días la Academia de Bellas Artes eligió para cubrir una vacante de académico en la sección de Pintura, á un pintor ó á un crítico de Arte, dirán mis lectores. ¡No, señores míos! Eso sería ir en contra del tiempo, es decir, contra lo dispuesto por mamá Naturaleza, y los académicos de todas las Academias son muy respetuosos con los poderes conocidos y por conocer; eligieron á un caballero que escribió algunas novolitas, según La Correspondencia muy buenas. Por cierto que, siguiéndole el genio al tiempo, los novelistas y los autores dramáticos se desviven por escribir tratados de psicología, patología y ciencias exactas. En cambio, los médicos, los boticarios, etc. etc. emborronan cuartillas en romántico, liacen criticas axiÍBii ¡a. s yproducen versos. Boticario conozco que, sin saber con qué se come un compás de compasillo, ó de tres por cuatro, se ha dedicado formalmente á la ingrata tarea de poner de oro y azul á Bellini, Donizetti, Weber, etc.