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5; DÍA FIJO -Mi querida Marquesa ¡Usted siempre la primera! ¿Dónde quiere usted sentarse? -Gracias, aqui estoy bien. ¿Cómo tan sola? ¿No es hoy su día? ¡Mi día! ¿No recuerda usted que mi nombre es tan vulgar, que se celebra el 19 de Marzo, y estamos- -Perdone usted, querida; al decir su día, aludí al de su recepción semanal, tan agradable, tan ¿Tiene usted mucha gente? -Sí; más tarde, mucha. v ¿Y; qué hacen? ¿juegan al tresillo, al wisht, au hésigue? -A todo; y en tanto que el pasado olvida lo presente por las emociones del juego, el porvenir las siente bailando. Pero no he ofrecido á usted una taza de té. -Gracias, será la primera, j Preciosa toilette! Pepita, otra brioche. ¿Quién la viste á usted? ¿Peña? Todas no podemos darnos el lujo de tal modisto. ¡Qué buena lengüita de gato! -La de usted es mejor, puesto que es laBroehk. -Otra tacita. ¿Y qué turno tiene usted? El primero está magnifico; toda la gente bien; lo mejor de Madrid. ¿Cómo no tiene primero? -Vamos cuando la ópera que ponen nos agrada; pero yo me divierto más en la Comedia, y también tenemos abono al Español, porque les gusta á mis hijas. ¿Un sandwich? -Sí; me han dicho que las casa usted. -No, se casan ellas á su gusto, y, por tanto, al mío. ¡Ah! Me llevo Tinos fondants para los niños. ¿Y no da usted parte? -Ya lo darán ellas ofreciendo su casa después. ¿Antes no? ¿y por qué? Es preciso obtener la aprobación déla sociedad en que se vive, para introducir en ella ¿No opina usted que es un deber? ¡Oh! Yo creo que los buenos amigos lo sancionan como yo, y esa sociedad acudirá á mi invitación sin preguntar los nombres de mis nuevos hijos. -Y yo no los sé ¿Quiénes son esos futuros yernos? -María se casa con Adolfo López, ingeniero de mucho talento, y Adela con Pepito Alvarez, muy honrado y constantemente ocupado en negocios. ¿Negocios? ¿Qué son negocios? ¿Alta banca? ¿Bolsa? ¡Lástima que ninguna de las dos, con el dote que tienen, haya querido á mi hijo, indispensable en todos los salones; disputado entre la grandeza para sus hijas, y por las hijas para el cotillón, que dirige admirablemente; jurado en todas las carreras; socio de todos los círculos- -Me abruma usted. Marquesa, con tantos títulos; pero debo decir á usted que Luis nunca se ha dirigido á mis hijas, ni viene casi. ¡E s t á t a n ocupado! Ahora no sale de la cuadra adora el sport; está montando un tren mail- coach. ¡Oh! ¡Le cuesta un sentido; debe casarse, pero no encuentra á su altura! ¿A la del mail coach? Es difícil. -Yo me ocupo de eso Adiós, querida; voy al five ó cloh de la Duquesa. Adiós. Y así diciendo, se levantó la Marquesa, inspeccionando con su lente cada objeto de arte de los que contenían los salones que iba atravesando. En el vestíbulo examinó los ricos tapices que le cubrían, mientras el lacayo la presentaba su abrigo de pieles, á tiempo que un nuevo visitante dejaba el suyo. -Adiós, General; llega usted cuando me voy. Déme usted el brazo hasta abajo. ¿Cómo va? Picarón; ahora