Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 BLANCO Y NEGRO de Diciembre, cobija con sus suaves tonos la algarabía de colores que convierte á la Plaza en un ascua de fuego, y allá, lejos de ella, señalando los polos de la vida, en las tristes galerías del Hospital Provincial, las Hermanas de la Caridad, mientras endulzan con sus consuelos y sus cuidados los dolores de los pobres enfermos, piden al cielo protección para los toreros que exponen sus vidas en beneficio del santo asilo y de los míseros asilados. Todo está ya dispuesto, y el presidente en su sitio, y los alguaciles hacen el despejo, y los clarines llenan con sus sones metálicos el espacio. Para la gente poco entendida en asuntos taurómacos y poco versada en sus filosofías, uno de los personajes que encuentra más simpáticos, son estos legendarios alguacilillos. En día de corrida de Beneficencia lucen sus trajes más estirados y pintorescos, y nos remontan sin quererlo á la época de la guardia amarilla y los autos sacramentales. Si alguno de aquellos alguacilillos que presenciaron lancear toros al Conde de Villamediana levantara la cabeza y se encontrara á solas con uno de sus continuadores, creería que su muerte había sido un sueño, y preguntaría por sus amigos los apretadores y des- ahuecadores de mantos y guardainfantes, por el Mentidero, por el teatro de la Cruz y el corral de la Pacheca, por los alojeros y demás gente menuda, por los aposentos de los ricos y las cazuelas de las mujeres. Viviente recuerdo de otras edades, al paso que todo ha ido modificándose y los toreros de hogaño en poco recuerdan ó en nada á los de antaño, ni en sus méritos, ni en sus sueldos, ni en sus trajes, ni en sus caras, el alguacilillo es de lo poco que queda de una época que lucirá en nuestra historia con auríferos caracteres. Los curiosos siguen con la vista al picador, que busca su cabalgadura. El traje de gala le ha convertido en una colosal pepita de oro: los alamares, espejuelos y abalorios, bailando á cada movimiento de su dueño una danza 0 f í