Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA EJECUCIÓN DEL DRAMA ÓMESE lo de ejecución en su más recto y criminal sentido. Y aunque alguna vez la ejecución obedezca á u n alto espíritu de justicia, es un acto punible aun en ese caso, al no estar de antemano legalmente decretada por la sala la platea ó las galerías. Los tales ejecutores lo son á diario, por sistema y á perpetuidad y ejecutan lo mismo los dramas inocentes que los culpables Pongamos como tipo una compañía dramática imaginaria (que de tipas pudiera estar compuesta) y figurémonos que existe en la viviente realidad. Quiere esto decir que no se alude en el presente artículo á una determinada compañía ni á determinados actores. No obstante, el que haga aplicaciones, con su pan se lo coma; ó sin pan, coino quieó ra, que eso me tiene sin cuidado. Yo hablo, es decir, voy á hablar, en hipótesis. Figúrese el lector- -si gusta- -que ha pasado la época del drama, ó, por lo menos, de ciertos dramas, y figúrese también que contribuye poderosamente á ese resultado (negativo) la- manera singular de interpretar el género dramático. El lector habrá de convenir conmigo en que esta es una época de análisis, de crítica y de sátira. Si conviene en esto y se figura el efecto que puede causar la compañía que voy á pintarle, se explicará lógicamente la ruina del género dramático altisonante en los teatros donde actúe esa compañía. Imagínese un drama heroico compuesto con ideas, sentimientos y pasiones fuera por completo de las prosas actuales, y declamado con énfasis, lúgubremente y á grito herido- -grito pelado, que dicen otros. Es cosa de emigrar á tierra firme, abandonando la nave teatral. La compañía dramática (imaginaria, entiéndase bien) en que me ocupo- -aunque hipotéticamente- -tiene ya formado su paladar y regulada su tessitura, y aplica- á todas las obras el propio especialísimo sistema de declamación. ¡iQué desesperante monotonía! JEsa compañía declama de igual manera y con idénticos procedimientos un drama del día y La Jura en Santa Gadea, por ejemplo; -sin que yo entienda que está bien en ninguna de las dos: ambas las jecuta sin piedad. Al representarse el llamado drama de costumbres, cierra usted los ojos, deja usted de ver aquellas levitas (que parecen colgadas de una percha) y el efecto es el mismo que el caxisado por La Jura ó Guzmán el Bueno; efecto desastroso, eso sí. Si el drama está escrito en verso, el amaneramiento y la afectación suben de punto y llegan á un grado inconcebible.