Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BLANCO Y NEGRO 41 ü n día el herrero se hizo la siguiente reflexión: -H e comstido una tontería no pidiendo que me concediera el arte de hacer fortuna. Tan desesperado estoy, que nada me importaría vender mi alma al diablo. Como sucede siempre en estos casos, no tardó el diablo en presentársele. -Puesto que lo deseas, hagamos el trato- -le dijo. -Serás tan rico como quieras, á cambio de ese alma que según tú para nada te sirve. ¿Cuánto tiempo me das para disfrutar mis riquezas? -Diez años. -Aceptado, con la condición de que mi perro no se separará nunca de mi. -Nanea. -Trato hecho. El tío Pobreza fué inmensamente rico. Construyó un palacio en el mismo local donde estuvo la herrería, conservando la silla y el castaño de que antes se ha hecho mención. Pero como diez años nadando en la opulencia se pasan muy de prisa, al cabo de ellos acudió el diablo en busca de su presa. -Nada más justo- -dijo el tío Pobreza. -Pero quiero irme contigo en mi antiguo traje. Sie ntate un momento, que vuelvo en seguida. Y al decir esto, le presentó la silla encantada, en la que el diablo se sentó tranquilamente. Cuando el tío Pobreza volvió, le dijo: Vamos. Pero el diablo permaneció inmóvil. ¿Vamos ó no vamos? -repitió el herrero. -Es el caso que no pnedo levantarme. ¿Cuántos años más me otorgas de vida y te dejo marchar? -Diez. -Trato hecho. El diablo quedó en libertad. Pero como diez años nadando en la opulencia se pasan muy de prisa, al cabo de ellos se presentó eL diablo, pero esta vez acompañado de dos de sus colegas, á reclamar el cumplimiento del pacto. -Nada más justo- -díjoles el tío Pobreza. -Pero vuelvo en seguida. Si queréis entre tanto distraeros un poco, podéis comeros todos los frutos que tiene ese castaño. Están muy en sazón, y sentiría dejarlos para otro. Marchóse, y los diablos se subieron al árbol; atracándose de castañas. (yuando gustéis- -díjoles el herrero reapareciendo. Pero los diablos no podían bajarse del árbol, por más esfuerzos que hacían. -Si me concedéis otros, diez años, os dejo marchar. EDUAEDO S DE C A S T I L L A Za conclusi H en el número próMmo)