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BLANCO Y NEGRO esquileo, que al resbalar por los lomos de la bestia lleva también el motivo de la cancela, y el pemil de campana, huero y ampuloso, son notas que el pintor guarda en su retina para después fijarlas en el cuadro. En medio de un grupo nómada suele hallarse á veces un moribundo rocín, especie de arpa arrumbada, por lo escuálido; ajeno al diálogo que recae sobre él, se abisma no se sabe en qué memorias; sus orejas penden lacias; sus ojos, con entornamiento raelancólico, se ignora qué miran ni qué obser- Í- iU. van: acaso piensa en el descubrimiento de algún nuevo sistema de filosofía. El gitano dueño del filósofo se defiende del regateo que hace otro gitano sobre el precio del burro. -Esto no da dos pasos sin que se le salten las costillas- -dice el que desea la adquisición de la, joya. -No me lo diga tan siquiera si no quiere verme morir; á su lao no hay potro cordobés que galope, y á andar no hay jumento que le aventaje. -Chanfaina, y na más que chanfaina; no digo que pa mapa- munde no sirva, por la labor de mataúras; pero pa otra cosa, ¡qué ha de servir este arrastrad El dueño, muy en lo de que obras son amores, da por toda respuesta un ágil brinco sobre el animal, aplícale los talones á los ijares, y dando una arremetida el jumento, se mete por medio del grupo de gitanos. ¡Oh prodigio, sólo permitido realizar al jinete de tijera en cinto, que lo mismo anima un asno moribundo que el yunque de una fragual Como quien prueba el movimiento andando, el poseedor del arpa demuestra lo contrario de lo que afirman las razones del comprador. -Pa acaba- -dice luego que se apea del instrumento- -cuarenta reales vale la prenda, y no rechiste su mercé, que no lo hay más barato en toa la feria. -Admito, pero con una condición con la de que se me entregue con la labor de carona jecha de su mano. -Bueno; pero mientras la jago, traiga su mercé unas copas pa dale algún remojo al gaznate y que no se pegue el paladar. ¡Que se riegue, si, que se riegue! -clama el coro al mismo compás, como si hubiera ensayado la petición; y sacándose el vendedor la tijera de la cintura, pone mano al esquileo.