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8 ENFOQUE SÁBADO, 16 DE MARZO DE 2019 abc. es ABC Manifestación de estudiantes europeos contra el cambio climático, ayer en Madrid ISABEL PERMUY Marchas ecologistas Otro viernes social JESÚS LILLO A estas alturas de la manifestación no es fácil determinar si fue primero la gallina o el huevo, o quién empezó la pelea. Surgidos de los movimientos contraculturales de hace ya medio siglo, el feminismo y el ecologismo, al menos en su versión actual de pancarta y pandereta, la han tomado contra un sector de la opinión pública que, agredido por sus soflamas, reacciona a estos ataques hasta rozar el umbral del negacionismo. Las evidencias científicas del cambio climático no tienen ideología, como tampoco las demandas sociales de las mujeres. Sin embargo, cabalgatas reivindicativas como la que ayer recorrió Madrid un viernes social para estudiantes de entretiempo, muy comprometidos con la asignatura del esparcimiento no contribuyen precisamente a la concienciación social sobre la defensa del medio ambiente. Al contrario, los gritos coreados y los lemas impresos contra el capitalismo, la Corona o el Partido Popular son el recurrente instrumento de una exclusión ideológica que la izquierda practica a través de las causas nobles a las que, desnortado, se agarró con intenciones apropiacionistas tras caerse del caballo y del socialismo más o menos real. No son el PP, la Corona o el capitalismo los que salen malparados de estos viernes al sol, sino las propias víctimas a las que los manifestantes dicen defender: las mujeres y el planeta que compartimos. Según se calientan los ánimos globales, la paradoja no deja de crecer. Si la mitad de la población, redondeando, se siente AFP agredida por quienes salen a la calle para despertar su conciencia, algo están haciendo mal. Así no hay manera, y lo saben. En manos de cuatro radicales, los derechos de la mujer o el frágil ecosistema terrestre están en grave riesgo. No son el capitalismo, el PP o la Corona sus amenazas, sino la patulea que insiste en que un inmenso sector de la población se ponga a la contra, hasta negar la mayor, por simple mecanismo de autodefensa. A estas alturas contraculturales no es fácil determinar si primero fue la gallina o el huevo, pero el planeta y muchas mujeres no pueden permitirse que su defensa esté en manos de quienes se empeñan en buscarles enemigos. SOCIEDAD En el centro, Greta Thunberg, líder de este movimiento juvenil, encabeza la marcha ecologista de Estocolmo