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ABC VIERNES, 1 DE MARZO DE 2019 abc. es opinion OPINIÓN 15 POSTALES A los cuatro vientos Lingotes del Banco Central JOSÉ MARÍA CARRASCAL Maduro se hace de oro en medio de la miseria No es la primera vez que el régimen de Nicolás Maduro revienta la caja del Banco Central de Venezuela para sacar oro. Con la industria minera de su país paralizada e inoperativa, es la mejor manera de extraer mineral para luego venderlo en el Golfo Pérsico y burlar las sanciones occidentales. La pasada semana, el chavismo volvió a las andadas y sacó alrededor de ocho toneladas de oro, operación cuya clandestinidad no solo revela la asfixia económica de la tiranía de Caracas, sino que permite a sus dirigentes quedarse con una parte, distraída por el camino a modo de reserva, para lo que pueda pasar. A estas alturas, robar es un delito menor en el currículum criminal de Maduro y su banda. NACIÓN, ESTADO, PUEBLO España es una nación de nacionalidades no de naciones L Nicolás Maduro AFP Mudanza política Ciudadanos, puente aéreo El camión de mudanzas que trasladó a Madrid los muebles de Albert Rivera se prepara para repetir el trayecto, ahora con el encargo de traer a la capital los trastos de Inés Arrimadas, que fue su sustituta. Ciudadanos se descapitaliza en Cataluña, donde en su día logró despertar a miles de votantes aletargados por el zumbido separatista, y tapa los huecos que van quedando libres con fichajes como los de Manuel Valls o Celestino Corbacho, procedentes del socialismo, francés o español. Cambio de cromos para ilustrar el álbum de una ambición. Celestino Corbacho y Manuel Valls INÉS BAUCELLS La CUP apunta al Congreso Otra ficha para el puzle de Sánchez Su carácter municipalista no le impidió dar un paso adelante y presentar listas al Parlamento catalán, donde en las últimas legislaturas sus votos han sido decisivos para blindar la mayoría separatista que instrumentaliza la Cámara regional al servicio de la revuelta de Puigdemont y Torra. Ahora la CUP planea exportar su potencial antisistema y llegar al Congreso de los Diputados. Sus bases tendrán que debatirlo en una asamblea de la que puede surgir una nueva fuerza parlamentaria impensable en otras democracias de nuestro entorno para que Sánchez sume y siga. Al oído UNA RONDA MÁS Lleva más de veinticinco años en el Congreso, pero no tiene ninguna prisa por jubilarse. Si Casado me pide que me vuelva a presentar, lo haré dice Jesús Posada tras reconocer que el tiempo pasa de forma inexorable Muchos diputados no volverán a figurar en las listas que dan acceso al Congreso, pero no por razones de edad, sino por diferencias con los líderes de sus respectivos partidos. Posada, hombre centrado, aún aspira a todo. A polémica sobre España ¿nación o nación de naciones? se ha reavivado y el haber sido uno de sus iniciadores en una reciente Tercera de ABC me obliga a reforzar mi tesis: España es una nación de nacionalidades, dije, no de naciones. No sólo porque lo dice la Constitución, sino porque lo avala la historia y la realidad: compartimos más vicios y virtudes que hechos diferenciales, la mayoría inflados por el regionalismo y los chistes. El mejor ejemplo lo tenemos en los independentistas catalanes que se están comportando con la pasión, arrogancia y falta de sentido común de los peores españoles. Pero lo primero que hay que hacer es diferenciar la nación antigua, tradicional, conservadora, con una etnia, lengua, costumbres y religión común, de la nación moderna, hija de la revolución, que convierte a los súbditos en ciudadanos de iguales derechos y deberes. Nadie lo vio como Goethe, que, al oír a un soldado francés morir en la batalla de Valmy al grito de ¡Vive la Nation! dice a sus acompañantes: Han visto ustedes el comienzo de una época Ese cambio del Antiguo al Nuevo Régimen se sitúa en España con la primera Constitución, la de 1812, que duró sólo dos años, aunque los cimientos se remontan a un siglo antes, en los Decretos de Nueva Planta, que igualaban los impuestos en todo el territorio nacional, al no haber democracia auténtica sin igualdad impositiva. El siglo XIX y buena parte del XX los hemos pasado buscando ese salto cuántico de la nación antigua a la moderna, o cúmulo de voluntades libremente asociadas y plasmadas en una constitución aceptada por la inmensa mayoría. Pues las constituciones anteriores fueron un trágala de la parte dominante en cada momento sobre la dominada, lo que dio lugar incluso a guerras, las carlistas, la del 1936- 39, que fueron también guerras de religión. Sólo la Constitución de 1978, pactada nos permitió entrar en el club de países modernos o Estados de Derecho. Y en ella sólo hay una Nación, la patria común e indivisible de todos los españoles (Artículo 2 del Título Preliminar) Es verdad que también reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran Pero autonomía no es soberanía, que reside en el pueblo español (apartado 2, Artículo 1) al ser nacionalidad un recurso idiomático para complacer a las regiones con lengua propia, o sea, un equívoco. Y los caminos del infierno están empedrados no ya de buenas intenciones, sino también de equívocos. Éste nos ha traído autonomías que piden la independencia. Pero Nación, con mayúscula, sólo hay una, mientras la Constitución no se cambie. Ni siquiera en los Estados federales existe el derecho a la secesión por la mera voluntad de una minoría. Los Estados Unidos no serían lo que son si Lincoln, invocando la Constitución, no hubiera aplastado a los secesionistas, al no haber conflicto entre ley y democracia. En cuanto a pueblo, sólo hay uno, el español, del que emanan los poderes del Estado (apartado 3, Artículo 1) De ahí que hablar de los pueblos de España como algún presidente de Gobierno, revela ignorancia o traición. O ambas.