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8 ENFOQUE VIERNES, 1 DE MARZO DE 2019 abc. es ABC Ana Pastor agradece la ovación de los diputados tras el discurso con el que cerró la última sesión de la legislatura EFE Último pleno de la legislatura El respeto no es lo último que se pierde JESÚS LILLO Valió la pena por ustedes, por España y por los españoles La solemnidad de Ana Pastor, quebrada por la emoción, cerró ayer una legislatura que la presidenta del Congreso quiso envolver para regalo. Ni rastro de la cal viva de Iglesias, del os vais a enterar de Sánchez, del escupitajo a Borrell, de los insultos con anotaciones a pie de página en el Diario de Sesiones o de la fotocopiadora de Rufián. Ana Pastor prefiere recordar el respeto y afecto que hemos sabido mantener pese a la confrontación dialéctica propia del debate político (sic) o quizá la presidenta de la Cámara Baja sea consciente de que todo es susceptible de empeorar y de que algunos vendrán que buenos los harán. Aquellos puntos largos que los partidos sistémicos disputaban durante cuatro largos años han dado pase a un juego basado en el saque y el resto, de puntos broncos y rápidos. Pierde el público. La fragmentación a la que apuntan las encuestas, representación estadística del clásico éramos pocos y parió la abuela ahora con Vox y quizá con la CUP, si se anima, es el abono de ese clima estable de provisionalidad y precampaña que en el Congreso se sustancia en roces y falta de cariño, en insultos y mociones de censura formales o encubiertas, como la que le hizo Sánchez a Rajoy o la que, a los ocho meses, le hizo Torra a su nuevo y muy mejor amigo, sin mediar relatores. Por lo que pueda pasar, quizá tenga razón Ana Pastor cuando subraya el respeto y el afecto que en términos relativos han marcado esta legislatura, ensayo general de un ciclo político, compartido por el resto de democracias occidentales, en el que los elementos circenses que antes definían las campañas electorales se instalan y acomodan en un Parlamento donde ya nada es para siempre. Entre salivazos, firmamos nueve meses. ESPAÑA