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LUNES 31.12.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.622 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. 4 C 4 EJ 9- bahabj! s; l; M; n; L TODO IRÁ BIEN RAROS Y MALDITOS Wilhelm von Osten Se hizo famoso en Alemania en 1904 cuando exhibió a un caballo llamado Hans el Listo que respondía a preguntas sobre operaciones aritméticas, contaba personas y daba la hora. Hasta el káiser Guillermo fue a verle actuar. Una comisión de científicos de Berlín estudió si el fenómeno era un fraude SALVADOR SOSTRES LA FRECUENCIA Se va 2018, el año en el que ha sucedido todo lo que dije y no he podido ahorrarte ni una gota de dolor ENSEÑÓ MATEMÁTICAS A UN CABALLO PEDRO G. CUARTANGO E L ra el vástago de una aristocrática familia prusiana que se hizo famoso en Alemania en 1904 gracias a Hans el Listo, un caballo que sabía sumar, contaba a las personas, decía la hora y era capaz de calcular en que día caía una determinada fecha. Se llamaba Wilhelm von Osten y había nacido en la ciudad de Torun en 1838. Von Osten estudió en su adolescencia en Königsberg pero luego se traslado a Berlín para cursar ingeniería mecánica. Tenía una sólida formación en matemáticas y era extremadamente aficionado a la frenología, una disciplina que pretendía explicar el carácter y la inteligencia a partir de la forma del cerebro. Aunque tenía una notable fortuna, se ganó la vida como profesor universitario. Familiarizado desde niño con la cría de caballos, Von Osten desarrolló la teoría de que los animales tenían una inteligencia básica, muy similar a la de los hombres. Por ello, empezó a experimentar con un gato sin resultado alguno y luego con un oso. En 1900, cuando estaba a punto de jubilarse, compró un caballo en Rusia al que empezó a dedicar horas en busca de rasgos inteligentes. La fama de este animal, al que bautizó con el nombre de Hans, llegaría a traspasar las fronteras tras una serie de exhibiciones por toda la geografía de su país en 1904. El propio káiser Guillermo solicitó presenciar una demostración. Von Osten se situaba a unos metros de Hans el Listo y le hacía una serie de preguntas que iban desde operaciones aritméticas sencillas a fechas sobre acontecimientos históricos. El caballo acertaba a responder mediante movimientos o toques de sus patas en el suelo a más del 90 de las cuestiones. El Las cuentas de Hans el Listo Wilhelm von Osten se empeñó en enseñar a sumar a su caballo Hans el Listo, que hasta te decía la hora y en qué día caía una fecha Desarrolló la teoría de que los animales tenían una inteligencia básica, muy similar a la de los hombres New York Times envío a un periodista a realizar un reportaje sobre el fenómeno, mientras que la Universidad de Berlín impulsó la creación de una comisión de expertos en 1907 para dictaminar sobre si existía fraude. La comisión estuvo presidida por un psicólogo de prestigio, llamado Oskar Tras varios meses de examinar al caballo, los expertos llegaron a una conclusión salomónica: no había engaño de Von Osten pero tampoco era cierto que Hans supiera contar o hacer de- ducciones. afirmó que el caballo tenía la habilidad instintiva de detectar lo que tenía que responder a partir de los gestos involuntarios y de las reacciones de su amo. La comisión, en la que figuraba el director del zoo de Berlín, señaló que Hans sólo podía responder si Von Osten conocía la respuesta. Esto provocó la ira del amo del caballo, que nunca aceptó el dictamen de los expertos, insistiendo en la autenticidad del experimento. En años posteriores, surgieron nuevas investigaciones sobre la potencial inteligencia de los animales, pero Wilhelm von Osten no pudo aportar su punto de vista porque murió en su finca natal en junio de 1909 cuando los ecos de la polémica ya se habían apagado. Verbolario Uva, f. POR RODRIGO CORTÉS Unidad de tiempo de los saltadores cuánticos. a conversación es dura, salvaje, no hay esperanza ni luz al final de ninguna frase. Y de repente encuentras la frecuencia, como si la hubieras sintonizado en la radio, en que tu voz suena más nítida, también la suya, y tu mujer por fin te entiende y tú la entiendes a ella. Sucede poco y suele ser momentáneo. Tal vez tendríamos que aprovecharlo. Baja la fiebre, se atenúa el enfado, ya no somos la desesperada guerra de querer tener razón para que no nos sirva de nada. Una inflexión en su voz, una palabra que te recuerda a un viaje que hicisteis hace años. Una broma que sólo es vuestra. Un estar echado en la cama y volver a escuchar sus pasos entrando en casa. Escampa la tormenta y lo que era gris se vuelve claro. Nada de lo esencial se ha dañado. Lo piensas un instante y podríais tirar de este hilo y aunque ha pasado el tiempo y llegó el rencor y el desencuentro y el agravio, una voz te dice de muy adentro que tendrías fuerza para volver a volver del naufragio. A veces, sólo a veces, encuentras la frecuencia y lo que eran gritos y reproches se vuelve una antigua comprensión casi olvidada, el hueco del otro donde solíamos caber y descansábamos del mundo y nada más importaba. Ya no somos los de entonces, algunos mitos cayeron y cayeron demasiado, y se nos ensució el amor, pero la raíz del sentimiento permanece y nos recuerda lo que fuimos y nos miramos en su espejo y nos gusta lo que vemos. Se va 2018, el año en el que más razón he tenido. El año en el que ha sucedido todo lo que dije y no he podido ahorrarte ni una gota de dolor. Se va 2018 y tuve todos los caminos y no he podido moverme. Hasta que ayer ya muy tarde encontramos la frecuencia. No fue la inteligencia, ni la audacia, ni la última recompensa de un largo esfuerzo. Simplemente fue volvernos a tener en el espejo, y me pareció mucho más que vencerte. Tu voz como una venda en el eco amortiguado de la guerra, mi voz como cuando aún vivías con tus padres y te llamaba cada noche para dormirte entre el sonido de mis palabras.