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46 CULTURA LUNES, 31 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Nicola Luisotti La música es la única máquina del tiempo que tiene el hombre Director asociado del Teatro Real Concluyeron ayer en el coliseo las exitosas representaciones de Turandot que han contado con la batuta del músico italiano JULIO BRAVO MADRID icola Luisotti (Viareggio, Italia, 1961) director asociado del Teatro Real, viste con pulcra gentileza italiana, se desenvuelve con elegancia italiana, y se expresa con vehemencia y elocuencia genuinamente italianas. Es un gentleman a la italiana. Puede decirse que es el inquilino perfecto para el foso de un teatro de ópera, y cuando lo habita se maneja con las citadas gentileza, elegancia, vehemencia y elocuencia. De ello pueden dar fe en la Ópera de San Francisco, de la que es director musical desde 2009; en el teatro San Carlo de Nápoles, donde ocupó el mismo cargo entre 2012 y 2014; o en el Metropolitan de Nueva York, La Scala de Milán o la Ópera de París, donde dirige con asiduidad. Y también en el Teatro Real, desde cuyo foso dirigió ayer la última representación de la ópera Turandot uno de los grandes éxitos de la temporada. Hablando de ella comienza la conversación. -Usted contó recientemente que Puccini quiso, con Turandot pedir perdón por su responsabilidad en el suicidio de su criada Doria Manfredi. ¿Este hecho influyó en su escritura? -No del todo. Solo en la parte final, que escribió cuando ya era consciente de que se iba a morir. Puccini, con Turandot quería escribir un testamento para morir en paz; el episodio del suicidio de su criada Doria Manfredi le causó muchísimo sufrimiento. Tenía la necesidad de contarle al mundo su situación y no podía hacerlo de otra manera que con música. El final no tiene que ver con el resto de la ópera, ni tampoco con la obra de Gozzi en la que se basa. La muerte de Liu no es coherente con la historia; toda la obra es simbólica, pero Liu no, ella es real, y nos enamora por cómo canta y por lo que dice. Su sacrificio no es simbólico, es verdadero, La muerte de Liu cambia el estilo de la ópera, porque Puccini no podía avanzar. Para mí, la ópera debe terminar con la muerte N de Liu. Sería muy interesante cambiar el final: que Calaf no revele su nombre a Turandot, sino que se lo diga al pueblo, expulse a Turandot y a su padre, Altoum, de China, por su mal gobierno y su crueldad. -Nadie se ha atrevido a hacerlo... -Sería interesante que alguien lo escribiera. -También el personaje de Calaf es incoherente; no evita la muerte de Liu y besa a Turandot a pesar de odiar su crueldad. -Le grita: cruel y dos o tres minutos después ¡la besa! No tiene sentido. En la obra de Gozzi el personaje de Turandot despierta fascinación; en la ópera no, es despiadada. Y a pesar de ello Calaf permite que mate a Liu y que su propio padre, Timur, siga sus pasos. Io verrò con te della notte che non ha mattino dice este personaje. Y diez minutos después se casa con ella... ¡No tiene sentido transformar así el final! Yo estoy convencido de que Puccini no quería seguir adelante, y que hubiera cambiado el libreto para enviar al exilio a Turandot y Altoum. Me gustaría que un compositor escribiera un nuevo final para hacer justicia con Liu. ¿Puccini es el último gran compositor de ópera del siglo XX? -El último, sí dice con tono lastimero Detrás de él se cerró una puerta enorme... -Pero él había abierto otra. -Verdi ya la había tirado abajo con Otello y, especialmente, con Falstaff Había además un gran fermento musical en aquella época: Debussy, Ravel, Stravinski... La actividad musical europea estaba en su máximo nivel. Pero en la ópera, el último título del gran repertorio que sigue vigente en nuestros días es Turandot ¿Quién se acuerda hoy de óperas como El asesino en la catedral de Pizzetti, o de las obras de Alfredo Casella o Giuseppe Martucci? Sí, están las óperas de Korngold o Kurt Weill. Pero la gran ópera lírica despareció en 1924, con la muerte de Puccini. ¿Y por qué cree que sucedió? -Razones políticas. El fascismo, el na-