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ABC LUNES, 24 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 CAMBIO DE GUARDIA TRIBUNA ABIERTA CONTAMOS CON ESPAÑA POR SIMON MANLEY La historia que compartimos y nuestro compromiso con la democracia, la prosperidad y la seguridad son una garantía de que, tras el Brexit, vamos a seguir siendo socios y aliados muy próximos cipado en nuestras ferias de educación de este otoño en Madrid y Barcelona. Respecto al turismo, vamos a introducir un nuevo sistema electrónico de autorización de viaje, similar al anunciado por la Comisión Europea hace unos días. Esto significa que los diecinueve millones de visitas del Reino Unido podrán seguir disfrutando de la calidez y hospitalidad de los españoles y aportando el 1,5 por ciento del PIB anual de España. El nuevo sistema, que permitirá a los ciudadanos de la UE visitar mi país hasta seis meses, será online, sencillo y con un coste muy bajo. Aquellos con pasaportes biométricos podrán utilizarlos con la misma facilidad que hasta ahora. Los españoles podrán seguir disfrutando del rico patrimonio, actos culturales y magníficas compras que ofrece el Reino Unido, ¡sin olvidar nuestra cerveza caliente! Estas propuestas ponen de manifiesto que cuando estemos fuera de la UE, seguiremos abiertos a Europa. Nos ilusiona forjar el próximo capítulo de nuestra historia, asegurándonos de que los fuertes vínculos que existen entre el Reino Unido y España perduren. Como he dicho, los españoles hacen una aportación magnífica a mi país. Unos 6.000 trabajan en el sistema británico de seguridad social, el NHS, y unos 5.000 se dedican a la investigación en centros de investigación y universidades del Reino Unido, en los que colaboramos para luchar contra enfermedades como el cáncer y el alzhéimer. Una de las prioridades del Gobierno británico ha sido garantizar sus derechos, independientemente del resultado de las negociaciones del Brexit, y ABC hemos dejado claro que sus derechos van a quedar protegidos. Queremos que los 180.000 españoles que han elegido al Reino Unido como su hogar, se queden y sigan viviendo en general como lo han hecho hasta ahora. El programa de asentamiento que comenzará a aplicarse el año que viene será sencillo. El sistema piloto ya ha tramitado con éxito miles de solicitudes, funciona bien y los comentarios de los usuarios están siendo positivos. Sí, el Reino Unido va a dejar la Unión Europea, pero estamos decididos a que los valores que compartimos, las relaciones de amistad que hemos forjado y los lazos tan profundos que unen a nuestros pueblos, sobre todo en el caso de España, sigan vivos y fuertes en el futuro. La historia que compartimos y nuestro compromiso con la democracia, la prosperidad y la seguridad son una garantía de que, tras el Brexit, vamos a seguir siendo socios y aliados muy próximos. SIMON MANLEY ES EMBAJADOR DEL REINO UNIDO EN ESPAÑA GABRIEL ALBIAC DOCTOR Y RACISTA Ni el racista ni el doctor se ocupan de política: se afanan en cuidar su finca. En San Jordi, en La Moncloa E L Reino Unido va a salir de la Unión Europea, lo que supondrá el fin de la libre circulación entre ambos. Al mismo tiempo, el Gobierno británico quiere decir a los ciudadanos de la UE, y particularmente a los españoles, que seguís siendo bienvenidos a mi país para visitarlo, estudiar o trabajar. La semana pasada presentamos nuestro nuevo sistema de inmigración, un sistema que ya no va a discriminar por nacionalidad, sino que se va a basar en el talento. Y talento los españoles tienen de sobra, como bien sabemos los británicos, por los miles de ellos que se han ido a vivir a mi país, y que están haciendo una aportación tan valiosa a la sociedad, la economía y la cultura británicas. De modo que el sistema dual de acceso al mercado de trabajo británico que había hasta ahora, que diferenciaba entre europeos y no europeos, se reemplazará por una vía única, la misma para todos. Será necesario tener una oferta de trabajo de una empresa británica, pero no habrá ningún tope a la cifra de profesionales cualificados, ya sean ingenieros, médicos o expertos en tecnologías. El Gobierno está aún consultado cuál será el umbral salarial mínimo. En cuanto a los estudiantes, tras el Brexit, vamos a seguir abiertos y no habrá ninguna cifra límite. Los universitarios procedentes de la UE tendrán unos generosos derechos del trabajo mientras cursen sus estudios, y la oportunidad de asegurarse un empleo permanente y cualificado una vez que los culminen. Dispondrán de seis meses para encontrar trabajo, un plazo que se alarga hasta un año para los doctorandos. El Reino Unido tiene algunas de las mejores universidades del mundo y ya hay más de 440.000 estudiantes de todo el mundo, entre ellos 12.000 españoles este año, ¡una cifra récord! Queremos reconocer la aportación tan positiva de estos estudiantes a nuestra cultura y sociedad. Y el interés de los españoles por estudiar en el Reino Unido sigue siendo muy alto, como ha mostrado el aumento del 50 por ciento en el número de estudiantes que han parti- E N un doble estupor se cierra el año. Brutal uno: la imagen del racista que guía el destino de una región autónoma. Risible el otro: en Madrid, un presidente sin más fe que un palacio en La Moncloa. Doble estupor de la ciudadanía: no es posible vivir en un pantano de podredumbre tan inexorable. ¿Puede un racista regir Cataluña, sin que los tribunales de Justicia lo declaren indigno para el cargo? ¿Puede un cómico doctor seguir burlando a quienes lo votaron, aunque poco? Pueden. El uno como el otro. Ni hay ley que impida a un medidor de cráneos ejercer el poder de una administración del Estado, ni hay modo de que el votante reclame la devolución de su papeleta a quien de ella hizo uso para beneficio privado. La desolación de nuestro horizonte político cabe en eso. Para salir de ahí, sería indispensable abrirse a una convocatoria electoral inmediata. Y a soldar, tras ella, la alianza constitucionalista que bloqueara el desastre en ciernes. Pero esa apuesta exige un presidente dispuesto a ceder sus privilegios a favor del interés de la nación: lo que es hoy una utopía. No parece haber remedio a lo peor que viene. Los meses agónicos que nos aguardan son el precio del blindaje de Sánchez en Moncloa. No voto. Nunca. Sin más, porque aún no he conocido a un político en cuyo espíritu pudiera ver representado el mío sin morirme de asco o de vergüenza. Ni me asombra ni me enoja la realidad de Torra. Tampoco la de Sánchez. Son paradigmas de ese gusto por vivir del presupuesto público que es la única motivación confesable de los políticos españoles. Pienso, eso sí, con frecuencia, en lo amargo que debe ser el día a día de las gentes que los votaron. Torra conduce a su región por la vía de un guerracivilismo que da sobre la muerte colectiva. Sánchez está dispuesto a financiar esa muerte, a cambio de una temporada más en el palacio de los presidentes españoles, al cual debe andar todavía preguntándose cómo pudo ser que llegase un doctor tan pintoresco como él. No, yo no voto: no me sorprende la amalgama de maldad y de ridículo de la cual está hecha esa gente. Pero pago mis impuestos. Con los cuales se tejen los vestidos nuevos de este par de donnadies, trocados en los reyes de la fiesta. Y no me hace, desde luego, ni puñetera gracia. Pero nada puedo para evitarlo. Nada puede nadie. El doctor Sánchez, tras haber decapitado a sus enemigos dentro del Partido Socialista, va a mantenerse en su nuevo chaletito tanto tiempo cuanto el provinciano racista se lo garantice. Torra va sacarle hasta el bofe al pobre diablo al cual él y los suyos regalaron esa estancia anhelada en La Moncloa. A eso se reduce el juego de la política. ¿La nación? ¿Qué es eso? Ni siquiera la cosa discutida y discutible del lerdo que precedió al doctor de ahora. ¿El ciudadano? Un pobre imbécil al cual se sangra con impuestos y desprecio. Ni el racista ni el doctor se ocupan de política: se afanan en cuidar su finca. En San Jordi, en La Moncloa. Es el doble estupor que cierra el año.